EL AERODROMO DE VELEZ-MALAGA
En el verano de 1991 el Organismo Autónomo Aeropuertos Nacionales publica un nuevo Real Decreto de Tasas Aeroportuarias que eleva sustancialmente las tarifas por los derechos de aterrizaje de los aviones, y que afecta muy negativamente a la aviación deportiva, que no puede soportar estos altísimos costes.
Si a esta situación le añadimos los problemas de tráfico aéreo que rodean el Aeropuerto de Málaga los fines de semana, nos encontramos con un panorama desolador para los aficionados a la aviación deportiva en nuestra ciudad.
Estos inconveniente tienen una gran incidencia en la escuela de pilotos del Aeroclub que ve como sus alumnos desaparecen poco a poco.
En el mes de agosto la Junta Directiva del Club decide estudiar las posibilidades de contar con un aeródromo propio, que se ve como la solución a todos los problemas aeronáuticos que aquejan al club.
Inicia el presidente del club, Leoni Benabú, principal promotor de la idea, una serie de visitas de distintos municipios de la provincia cercanos a Málaga para estudiar la construcción de un aeródromo privado.
Poco a poco se van descartando los distintos emplazamientos propuestos, en unos casos por problemas de viabilidad técnica y en otros casos por problemas de viabilidad económica del proyecto.
Tras varios debates entre los socios y directivos del club el socio Miguel Téllez hace la propuesta de instalación del aeródromo en la zona de la Axarquía, en la confluencia de los ríos Vélez y Benamargosa. En esta zona Miguel Téllez dispone de una extensión de terreno útil para la construcción de una pista de vuelo de unos mil metros, en la finca Torre de las Atalayas, aeródromo que ya en su día el propio Téllez intento construir.
Puestos en contacto con el Ayuntamiento de Vélez-Málaga, éste se muestra favorable al proyecto. Se inician entonces las negociaciones para llevar a la práctica lo que es todavía una utopía en la que casi nadie cree; la construcción de un aeródromo del Aeroclub de Málaga.
En paralelo se inician los estudios técnicos del proyecto que se encargan en el mes de diciembre, al ingeniero aeronáutico Enrique Sarria. Con los datos de vientos del observatorio de La Mayora en Algarrobo, se realizan varias propuestas de ubicación de la pista de vuelo, aunque las posibilidades son pocas ya que la situación de los ríos condiciona enormemente la solución técnica final.
Se estudian también las maniobras de aproximación y despegue, utilizando como avión tipo el Piper PA-31T Cheyenne, con objeto de que no se sobrevuele el casco urbano del municipio de Vélez-Málaga ni se entre en conflicto con los monte cercanos.
Al final de estos estudios el proyecto recoge la construcción de una pista 13/31 de 1.000 metros de longitud y 20 metros de ancho cuyo presupuesto asciende a treinta y tres millones de pesetas. El punto de referencia del nuevo aeródromo se sitúa a 36º48´11" de Latitud Norte y 04º08´03" de Longitud Oeste.
Después de varios meses la idea va tomando forma gracias al entusiasmo de Leoni, que consigue superar todas las barreras administrativas, técnicas y económicas que el proyecto presenta.
Se envía el proyecto a la Dirección General de Aviación Civil que en el mes de abril, después de su estudio, notifica al Aeroclub las modificaciones necesarias a introducir en el proyecto para su aprobación.
A lo largo de 1992 se firma un preacuerdo entre el Aeroclub de Málaga y Miguel Téllez para la cesión de los terrenos, presentándose públicamente el proyecto que contempla no sólo la construcción del aeródromo sino que lleva aparejada la construcción de una urbanización colindante, enfocada a los amantes de la aviación que les permitiría tener el avión en casa.
Prevé el convenio la posterior modificación de la ordenación urbanística de la zona que se recogerá en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana. Las obras se inician en el mes de febrero de 1993 y a finales del mes de junio se encuentran prácticamente finalizado el movimiento de tierras que configura las rasantes del campo de vuelo. Al mismo tiempo se lleva a cabo las obras auxiliares de desvío del tendido eléctrico de alta tensión que discurre por la finca y la construcción de la escollera de protección de l río Benamargosa.
Este maravilloso proyecto del aeródromo, casi mágico, se va convirtiendo poco a poco en realidad. Sin embargo, el azar viene a truncar todas las ilusiones.
Tras el fallecimiento de Leoni, poco a poco el Aeroclub recupera su vida cotidiana. La primera tarea es la constitución de nueva Junta Directiva elegida en la asamblea de socios celebradas el 11 de septiembre de 1993, quedando constituida por Antonio Maldonado Pérez, presidente; Juan Torrecillas Herrero, vicepresidente; Francisco Márquez Montoya, secretario; Agustín Garnica Sánchez, secretario adjunto; Diego Suárez Arcila, tesorero; y Rafael Ruiz Liébana, Salvador Alarcón y Cristóbal Siles López, vocales.
La nueva directiva se enfrenta al problema de continuar con los trabajos que se estaban llevando a cabo en el aeródromo de Vélez. Tras maratonianas jornadas de revisión de toda la documentación del proyecto por parte de la directiva, se reinician los trabajos en Vélez, al tiempo que se busca desesperadamente la financiación de los mismos, ya que la situación económica del club es bastante precaria.
Uno de los primeros sueños de los aficionados malagueños era el poder contar con una escuela de pilotos. Por eso, en el momento que el aeroclub dispone de suficiente recursos económicos y humanos, inicia la tarea de formar una escuela oficial de pilotos, puesto que hasta la fecha las clases eran impartidas por Jaime Guillement, piloto de transporte con bastante experiencia de vuelo primer profesor del Aeroclub, de un modo informal.
Se utilizan para las clases teóricas y prácticas, las instalaciones del aeródromo El Rompedizo que son cedidas libremente por la compañía Latécoère al Aeroclub.
En 1934, el presidente del Aeroclub, José de Lora Parejas, solicita la autorización para el establecimiento de la Escuela de Pilotos en el Aeroclub. El Director General de Aeronáutica Civil, César Jalón, firma la orden de autorización de esta primera escuela y las normas de la escuela, el 12 de marzo de 1934.
A finales de 1935, Málaga dispone de dos escuelas de pilotos, ya que el socio del Aeroclub Fernando Pons y Ramírez de Verger, solicita de la Dirección General de Aeronáutica Civil, la creación de una escuela privada de pilotos en El Rompedizo, siendo el mismo director y profesor, ya que se encuentran en posesión de los títulos de Piloto Aviador de Turismo y de Transportes Públicos.
El 31 de octubre de 1935, Ismael Warleta, Director General, autoriza la Escuela de Aviación Pons que debe regirse por las mismas normas que la escuela del Aeroclub de Málaga. Compra para la escuela Fernando Pons, el 30 de noviembre de 1935, la avioneta EC-HAC, propiedad de Pablo Atienza Benjumea, y posteriormente construye él mismo, una avioneta con patente francesa, denominada Piojo del Aire.
En 1965, algunos socios empiezan a estudiar la conveniencia de construir un hangar que sirva, no sólo de cobijo a las avionetas, sino también de taller mecánico donde poder atender adecuadamente las reparaciones.
En el mes de mayo se solicita la autorización del aeropuerto para construcción de dicho hangar. El director del aeropuerto informa favorablemente del proyecto y tramita la petición a la Dirección General de Navegación Aérea quien no duda en acceder a la solicitud, cediendo los terrenos necesarios con la condición de que todos los gastos corran a cargo del Aeroclub.
La precariedad económica del Club obliga a que los costes de construcción sean aportados por los socios Villar, Setomer, Llamas e Iván, como donación a fondo perdido. En compensación, estos socios podrán estacionar, de forma gratuita, sus avionetas en el hangar, acuerdo que sin embargo no adopta la Junta Directiva hasta tres años después. Las obras del hangar concluyen en el mes de diciembre de 1965.
En el mes de abril de 1967 el Aeroclub solicita la autorización para construir una zona deportiva en los terrenos del aeropuerto colindantes con el terminal de pasajeros. La zona deportiva que se proyecta contará con una piscina olímpica y un campo de tenis.
El director del Aeropuerto, Jesús Urdiales, informa el proyecto favorablemente, pero en esta ocasión por parte de la Dirección General de Navegación Aérea no se contesta la solicitud.
A finales de enero de 1968 se inaugura el nuevo terminal de pasajeros del Aeropuerto de Málaga, motivo por el cual se dan cita en el aeropuerto todos los altos cargos del Ministerio de Aire.
Aprovechando esta situación el presidente del club, le pide al subsecretario de Aviación Civil, que autorice el uso del antiguo terminal, que ahora va a quedar vacío, por parte del Aeroclub.
El subsecretario accede a la petición y el presidente del club, ni corto ni perezoso, se instala en las dependencias del aeropuerto una ve que estas quedan desocupadas.
Unos meses después el director del Aeropuerto se dirige al director general de Navegación Aérea, en relación con la petición de construir una zona deportiva por parte del Aeroclub y que no había sido contestada por parte de la Dirección General.
Aprovecha el Sr. Urdiales esta carta para instar al director general a normalizar la situación del Aeroclub en el aeropuerto, que poco a poco se había ido instalando de un modo no muy reglamentario.
En el mes de octubre la Dirección General estudia la posibilidad de ceder oficialmente el edificio al Aeroclub, por lo que pide al aeropuerto que delimite las zonas e instalaciones que se podrían ceder y cuáles quedarían en servicio para el aeropuerto. En este ir y venir de cartas es sustituido el director general de Navegación Aérea, Emilio O´Connor, por Antonio Ortiz Repiso.
Aprovecha esta ocasión el Presidente del RACE para pedir al nuevo director general que proceda a la ...devolución de los locales... del antiguo terminal de pasajeros al Aeroclub de Málaga, alegando que éstos eran de propiedad del Aeroclub y que en su día habían sido cedidos para el tráfico de pasajeros. Esta afirmación, totalmente gratuita, no hace sino entorpecer las negociaciones e irritar al Ministerio del Aire.
Se continúa a lo largo del año con las gestiones para la cesión del antiguo aeropuerto nacional al Aeroclub para la instalación de sede socia, gestiones que llevan a cabo el presidente y vicepresidente del Club, Ricardo Villar y Alberto Llamas.
Tras múltiples negociaciones entre el Aeroclub y el aeropuerto el 21 de noviembre de 1969 se envía al director general de Navegación Aérea un plano en el que se señalan las instalaciones que podrían cederse al club según un principio de acuerdo alcanzado con el aeropuerto.
La solución final del conflicto se produce el 21 de enero de 1970, cuando el director general le envía una carta al Presidente del RACE, José de Juste Iraola, en la que le comunica que el Aeroclub de Málaga puede seguir utilizando ...provisionalmente y en precario... las instalaciones del antiguo edificio terminal, debiendo restituir dichas instalaciones a la administración del aeropuerto ...sin derecho a indemnización alguna... cuando le fuese solicitadas por Aviación Civil.
El edificio que ahora se cede al Aeroclub había sido proyectado en 1939 por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto, a petición de la Jefatura del Aire, y su construcción fue valorada en importe total de 169.034 pesetas.
El presupuesto de la construcción corrió a cargo del Ayuntamiento de Málaga, quien también adquirió los terrenos para su ubicación, posteriormente cedidos al Estado para ...los servicios de aviación...
Las obras del edificio se iniciaron en febrero de 1940 y no se concluyeron hasta finales de 1948, debido a las diversas paralizaciones sufridas por la falta de presupuesto, que l final resultó ser de 587.064,16 pesetas, y que tuvo ser sufragado por el Ministerio del Aire.
Inicia de este modo el año 1970 el Aeroclub con su instalación definitiva en el aeropuerto, abandonando la sede social en calle Martínez, 22 en Málaga.
A lo largo del año 1986 algunos problemas entre los socios del Club provocan un intento de separación motivo por el cual, en el mes de agosto se constituye el Aeroclub Costa del Sol, con domicilio social en CL Severo Ochoa, 43, en Marbella. El nuevo aeroclub está presidido por Alfonso Sánchez Pinilla. Solicita el Aeroclub Costa del Sol del aeropuerto que se le alquile un local en la antigua terminal para el desarrollo de sus actividades aeronáutica, petición que no es atendida por el aeropuerto. El transcurso del tiempo hará volver las aguas a su cauce y el Aeroclub Costa del Sol desaparece sin apenas haber dado sus primeros pasos.
Reanuda el Presidente Antonio Maldonado las negociaciones con el aeropuerto, iniciadas en su día por Leoni, para conseguir un acuerdo de reversión de las instalaciones sociales del Aeroclub, a cambio de una indemnización que sirva de balón de oxígeno a las maltrechas arcas del club. Tras varios meses de preparación de la documentación preceptiva en el mes de enero de 1994 el Consejo de Administración de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea, aprueba la indemnización al Aeroclub de Málaga por la reversión de las instalaciones que tiene cedidas en el Aeropuerto de Málaga desde 1971.
El acto de entrega de las instalaciones se realiza al mes siguiente tras la firma del acuerdo por parte del director del Aeropuerto, Luis Hernández Lorente y del presidente del Aeroclub, Antonio Maldonado.
El día 7 de marzo de 1994 se firma por parte del Director General de Aviación Civil la autorización para el establecimiento del aeródromo privado La Axarquía en Velez-Málaga, lo que que da luz verde definitiva al proyecto del Aeroclub de Málaga.
Entre el 28 de junio y el 2 de julio de 1994 se celebra el XXIX Vuelta Aérea a España, XII Trofeo Su Majestad el Rey, en la que participan una treintena de aviones.
Para el Aeroclub de Málaga la ocasión tiene un significado especial ya que por primera vez una gran prueba deportiva tiene como punto de escala el Aeródromo Leoni Benabú. La pista del aeródromo, todavía de terreno natural compactado, se arregla para recibir a los participantes y se complementa con las instalaciones de combustible y seguridad necesarias para el evento.
El aeródromo se abre al tráfico especialmente para la vuelta que llega a Málaga el 29 de junio procedente de San Javier. Esta primera etapa es ganada por los pilotos Eugui y Esteban que a la postre se alzarán con el triunfo final. Al día siguiente salen los participantes con dirección a Talavera la Real. Nuestro flamante aeródromo supera ampliamente esta primera prueba de Fuego gracias al buen hacer de todos los directivos y socios que colaboran en la organización.
En el mes de octubre el Aeroclub organiza la XIII Vuelta Aérea a Andalucía que se celebra entre los días 28 al 30. La salida se realiza desde el Aeropuerto de Málaga, como homenaje a su LXXV Aniversario que se celebra en esos días. Desde allí se vuela a Córdoba y al día siguiente a Sevilla. La tercera etapa corresponde al trayecto Sevilla-Vélez-Málaga donde llegan los doce participantes el día 30, realizándose en nuestro aeródromo las tomas de precisión.
Apenas unos días después de concluir esta prueba se inician los trabajos de asfaltado de la pista de vuelo, obras con las que se concluye la primera fase de desarrollo del Aeródromo Leoni Benabú.
Los días 20 y 21 de febrero de 1995 los inspectores de la Dirección General de Aviación Civil visitan el aeródromo señalando algunas deficiencias que deben subsanarse. Resueltos estos pequeños problemas, el 16 de mayo se recibe la autorización provisional para el inicio de las actividades aéreas por parte del Director General de Aviación Civil. La autorización tiene una vigencia de un mes pendiente de los últimos trámites sobre la disponibilidad de los terrenos por parte del Aeroclub.
Las modificaciones solicitadas por Aviación Civil suponen la reducción de la distancia declarada de aterrizaje a 637 metros, manteniéndose en 959 metros las distancias declaradas de despegue y aceleración-parada.
La inauguración oficial del aeródromo tiene lugar el día 26 de mayo de 1995 con un acto al que asisten como invitados el Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, presidente del RACE, autoridades locales, del Ejército del Aire y del Aeropuerto de Málaga. Por parte del Aeroclub, su presidente, Antonio Maldonado, está acompañado por la Junta Directiva e innumerables socios que no han querido perderse este histórico momento.
En el acto se procede a la firma de un protocolo de cooperación entre la Consejería de Cultura y el Aeroclub de Málaga para la creación de una Escuela Andaluza de Aviación Deportiva que se instalará en el Aeródromo Leoni Benabú.
En los últimos meses se ha iniciado la construcción de los primeros hangares, se han mejorado las instalaciones del club, construyéndose una pequeña torre de control y una calle de estacionamiento para las avionetas.
En tanto se finalizan las obras del aeródromo de Vélez, el Aeroclub traslada provisionalmente su sede social al antiguo terminal nacional. Concluye aquí una intensa relación del Aeroclub con su aeropuerto.
Desde que allá por el año 1931 los aficionados a la aviación malagueña tiraran de los sandows arrastrando sus pesados planeadores en los terrenos de El Rompedizo, muchas han sido las alegrías y las penas que los socios del Aeroclub han vivido en el aeropuerto.
Ambos han crecido juntos como verdaderos hermanos, compartiendo no sólo actividades aeronáuticas, sino compartiendo también a algunos de sus mejores hombres: Rosado, Gil, Márquez, Hidalgo, Vertedor y tantos otros que han dedicado su vocación aeronáutica al Aeroclub y al aeropuerto.
También como verdaderos hermanos las relaciones no siempre han sido buenas, pasando por momentos difíciles, que se han podido resolver con la contribución de todos.
Mañana, el aeropuerto y el Aeroclub seguirán caminos distintos, pero sin olvidar que han compartido más de sesenta largos años de dedicación y amor por la aviación; romántico sueño del hombre por volar.
Utrilla Navarro, Luis; Historia del Real Aeroclub de Málaga, Málaga, 1998, CEDMA, Págs. 50-53, 63-64, 66-67, 72, 84,98-105, 132-133.