MAS PROBLEMAS QUE SOLUCIONES
España
es un gran país en el que viven miles y miles de personas altamente
cualificadas en hacer aquello a lo que se dedican. Poseemos el activo
de brillantes científicos, ingenieros, médicos y así hasta cubrir
todas las profesiones habidas y por haber, inventadas o no.
Pero
en España ocurre lo que en todos los países. Sus magníficos
profesionales están mal gestionados. Según se sube en el
organigrama de lo público aumenta el grado de incompetencia. Esto no
es casualidad, se llama política. Una ciencia que está incrustada
en todos los departamentos de la sociedad, y que en todos sus
estratos habrá colocado a un inepto por jefe, que generalmente ha
sido nombrado al albur de hacer genuflexiones cara o espalda del
cargo electo de su partido, quién a su vez ha sido elegido por los
ciudadanos, normalmente, mediante el arte del engaño.
De
ahí el éxito del sector privado, el cual está exento de esta
perversión, más allá de casos aislados como el inevitable enchufe,
de uvas a peras, del hijo, vecino o nieto de turno, atornillado a ese
departamento irrelevante en el que no hace daño, pues en ello les va
sus beneficios. Los méritos priman en estas empresas, mientras que,
en lo público, cualquier calzamonas que se le vea a la legua, es
capaz de ser nombrado director general, consejero o incluso ministro
analfabeto rico en ocurrencias, con las terribles consecuencias que
la realidad nos enseña a diario.
Como
esta servidumbre de privilegiados, nada resolutivos, no tendrán ni
pajolera idea de aquello que ha de ser su competencia, nombrarán a
un alto cargo parecido en ineptitud, por supuesto también del
partido, quien a su vez nombrará a un equipo de asesores puestos a
dedo, y que a su vez harán lo propio con otros de libre designación.
Así pues, según vayamos descendiendo hacia la base de la pirámide,
irán colocándose la improductiva colección de lacayos, los
aduladores, giraesquinas y palmeros. Los chupópteros, en definitiva.
Con ellos, por increíble que parezca, seguirá aumentando el grado
de nulidad, aunque por jerarquía comenzará a producirse la obligada
bajada de los salarios, hasta llegar por fin a los cualificados
funcionarios que diligentemente habrán de desempeñar el trabajo por
un sueldo mileurista.
La
cifra de altos cargos en España es secreto de Estado. Aun así, no
hay que ser muy listo para considerar una cifra impactante que se
lleve a base de mordiscos un importante porcentaje del gasto público.
A esta desorbitada cantidad habrá que sumar la llamada
administración paralela, compuesta por una interminable lista de
afines fundaciones, organismos, entidades y despachos, untados todos
ellos de generosos sueldos y dietas por la correspondiente desviación
presupuestaria.
Es
así como aumenta la grasa política, rica en lameplatos y
tragavirotes engominados, todos ellos parasitando los presupuestos y
todos ellos perfectamente prescindibles, aunque fantásticamente
remunerados.
Es
así como la casta y los anticasta viven a cuerpo de rajá a cargo
del dinero de todos, creándonos a cambio más problemas que
soluciones.
Málaga,
28 de Abril de 2020
EL
GRAN ALF-ALFONSO ZM