APOLO 11
Frente
a nosotros, en el aparcamiento reservado a los vecinos, un abollado SIMCA aparcaba con el natural esfuerzo y dificultades propio del
reducido espacio existente entre dos coches, en el único hueco que
quedaba disponible, expectorando hollín por su herrumbroso tubo de
escape. Concluida la maniobra, del interior del habitáculo salió un
hombre envuelto en humo, de aspecto cansado y aire de bancarrota,
vestido de pintor de brocha gorda acribillado a ráfagas de gotelé:
primero una indecisa pierna que concluía en una bota blanca, después
el resto del cuerpo. Dando un portazo, se encaminó con paso
extenuado allá a donde fuese, con tremenda decepción vital,
desvaneciéndose en la impenetrable oscuridad de la noche.
-
He de suponer entonces, que lo que pretendes es convencerme de que,
en contra de lo que dicen los mismos hechos, el hombre nunca llegó a
la luna. Que todo fue un engaño. Un timo para que los americanos se
apuntaran un gran tanto. Y lo dices en serio ¿no me estarás
vacilando?
-
Pero vamos a ver pringao: ¡Como cojones iba a llegar el hombre a la
luna! Joder, fíjate donde está- dijo señalando una luna que
menguaba flotando con indiferencia en el negro espacio ausente de
estrellas – allí a tomar por culo, tan lejos, que unas veces se ve
y otras ni siquiera eso. Todo esto del viaje a la luna es una
marcianada para lunáticos como tú, aficionados a la ciencia ficción
y a los programas de Jiménez del Oso. Los que os creéis todo lo que
venga del más allá, desde los alienígenas a las caras de Bélmez.
La única verdad, créeme, es que los putos yanquis lanzaron un
enorme cohete, grande como un transatlántico, así como para curarse
los complejos, y después se inventaron una película en plan
Hollywood montando imágenes en un estudio con esa coña del paseo
espacial. Un hombre caminando por la luna: ¡tú alucinas!
-
Entiendo que puedas pensar que me hayan engañado a mí y al resto de
idiotas fácilmente manipulables que formamos parte de la práctica
totalidad de la población mundial. Pero carajo, ¿los americanos
también se la colaron a la comunidad científica internacional,
incluidos los rusos? Piénsalo bien joder: centenares de astrónomos
estuvieron pendientes del viaje espacial, recibieron señales de
radio desde el módulo lunar y presenciaron toda aquella hazaña del
alunizaje siendo testigos de todo ello en tiempo real. ¿A ellos
también les timaron?
-
Puede que te sea difícil entender hasta dónde llega el poder e
influencia de la NASA, pero así es. Todo el mundo sabe que los
americanos son unos ignorantes que no saben colocar un país en un
mapa, pero la NASA es astuta, muy lista, su propio comité de
sabiondos. Desde su creación, su único objetivo fue ganar la
carrera espacial a la URSS, a sabiendas que a los camaradas
bolcheviques les costaría mucho seguirles el paso en medios y
presupuestos en eso de la carrera espacial. Así pues, el viaje a la
luna únicamente tuvo por objetivo arruinar económicamente al
comunismo; que es en suma el fin último de todo modo de vida
capitalista. A principios de los sesenta el cabrón de Kennedy ya lo
tenía todo planeado, y casi diez años después, Armstrong y Aldrin
se montaron aquel papelón en un plató cinematográfico ubicado allá
por el área 51, flotando y dando saltitos según la coreografía de
Stanley Kubrick. ¿De dónde iban a sacar si no aquellas imágenes?
¿Quién grabó todo aquello, incluido el despegue del puñetero
módulo lunar? ¿Uatu, aquel Vigilante calvo que salía en los tebeos
de los 4 Fantásticos?
-
Menudo argumento el tuyo. Y no has llegado a la conclusión de que si
la humanidad es capaz de culminar una proeza tal como llevar a unos
astronautas a otro planeta, también tendrá los medios de poder
documentarlo. Es como cuando quizá, si un día llegado el caso, se
te alinean las estrellas y alguna desesperada te quita las telarañas
para que por fin mojes el churro, ¿Qué es lo primero que harás
llegado el caso? pues contarlo, aunque las circunstancias
supuestamente íntimas del hecho, te impidan dar fe de ello con esos
dudosos testigos con los que habitualmente acompañas tus relatos.
-
¿Y qué cojones tiene que ver mi vida sexual con el Apolo 11? más
allá de la forma fálica de ambas cosas y sus proporciones.
-
Pues la hazaña de ambas cosas ¿A saber cuál de las dos empresas es
más difícil?
-
Dijo el John Holmes de las pajas – exclamó levantándose del banco
–. Con esto ya has superado tu cupo de tonterías por hoy. Me piro
a mi queli que todavía llego a tiempo de ver la subasta del Un, dos,
tres; por si a los concursantes les toca un viaje a la luna en su
luna de miel.
-
¿Quedamos mañana a las once?
- A
las once en la piscina. Y te recuerdo que aún me debes un talego –
dijo mirándome por encima del marco de sus gafas de pasta- No creas
que se me ha olvidado.
-
Esa memoria tuya es sin duda uno de tus peores defectos.
-
Échale la culpa a mis escasas virtudes. Hasta mañana, “Hijo de la
luna” – y se despidió tarareando Walking on the Moon,
desvaneciéndose en la impenetrable oscuridad de la noche, en sus
profundidades, allí donde únicamente se habita en forma de
recuerdo.
Málaga,
13 de Agosto de 2019
EL
GRAN ALF-ALFONSO ZM