PUERTO NAPOLEON III EN CHERBURGO
Ante
todo empecemos por examinar por qué se le ha llamado hasta ahora la
bahía interior; y decimos hasta ahora, porque en adelante llevará
con justa razón el nombre de Napoleón III.
El
proyecto primitivo se concretaba a crear en nuestras costas de la
Mancha, o sea en Cherburgo, una rada que sirviese de refugio. Después
ateniéndose a lo propuesto por la célebre comisión de 1792, se
juzgó indispensable añadir a la rada un puerto y un arsenal
militar. Posteriormente, el Emperador Napoleón I por decreto de 1803
mandó construir el arsenal de Cherburgo y formar con toda urgencia
un ante-puerto que abriese paso inmediatamente a la rada, una bahía
para armar a los buques contigua al ante-puerto y otro puerto
interior.
En
su consecuencia detrás del ante-puerto y de la bahía contigua, y
decimos detrás con respecto a la rada donde toma el nombre interior,
siguiendo una línea paralela al eje común de las primeras obras.
Menos que cada uno considerado aisladamente, está colocado a la vez,
si se nos permite la expresión, sobre uno y otro, de modo que
prolongado el eje de las puertas de la esclusa de comunicación entre
la bahía para armar los buques a flote y el ante-puerto, cortaría
perpendicularmente en su mitad el eje longitudinal del puerto
interior. En otros términos, parecemos que vistos en un plano
general del puerto estas tres divisiones presentarían con baste
exactitud tres paralelógramos, el mayor de los cuales descansaría
sobre los dos pequeños; pero estos que están muy aproximados, se
saldrían de nivel de la longitud, el uno hacia la derecha y el otro
hacia la izquierda, desnivel que sería empero menor que la distancia
comprendida en las líneas paralelas formadas por la longitud del
puerto interior y de los otros puertos.
El
puerto interior tienen dos esclusas: por la primera se comunica
directamente con el ante-puerto, y por la segunda con el dique
destinado a flote los buques.
Las
primeras obras del puerto interior se comenzaron en 1836; por lo
tanto hay 22 años que se trabaja en él. Para comprender el motivo
de haber durado tanto estas otras debemos advertir que, consideradas
en conjunto, se dividen en dos partes, cada una muy notable; a saber:
lo que propiamente se llama puerto, y los trabajos de la ribera, esto
es, las gradas de construcción y los diques de carena. Además debe
tenerse en cuenta que las obras del dique no se empezaron hasta 1833,
que no pudieron estar terminadas hasta 1852, y que en todo este
tiempo la mayor parte de recursos, así en gente como en dinero,
hubieron de destinarse especialmente a las obras de dique, por ser un
preliminar indispensable.
El
puerto tiene lo menos 420 metros de longitud, casi medio kilómetro,
por una anchura de 200 metros, y una profundidad, que es igual en
todas partes de 9 metros debajo del nivel de las mareas más bajas, y
18 metros debajo del nivel de los muelles.
En
el fondo del puerto hay canalizos en dirección longitudinal, con
hoyos destinados a recibir los muertos de hierro forjado dond puedan
amarrarse los buques.
No
diremos que el puerto Napoleón III sea la obra más grandiosa de las
que en su clase hay en el mundo; pero sin duda es una de las más
dignas de examen por las dificultades que se han vencido, por la
inteligencia con que se dispusieron sus planos, y por la solidez y
término de la ejecución. Abierto no solo en la peña común, sino
aun en pedernal, ha permitido este puerto a los operarios continuar
los trabajos sin temor de las grandes invasiones del agua. Por otra
parte, los trabajos de barrena, aunque han sido los más difíciles,
han producido también resultados tan notables como nunca se hayan
obtenido. Un hecho bastará para probar los grandes esfuerzos que se
han necesitado en Cherburgo; si no estamos trascordados, en la carga
de un barreno se emplearon una vez 4.000 kilogramos de pólvora con
el cual podía volarse por completo una ciudad y reducirsela a
cenizas.
La
sustitución de este sistema de grandes barrones no ha dado con
respecto a la brevedad de los trabajos y la disminución de su coste
todo el resultado que algunos le habían atribuido; sin embargo, ha
prestado un servicio real y notable regularizando las necesidades del
personal.
El
agua del puerto Napoleón III entra y sale por dos esclusas, una
correspondiente al ante-puerto y otra al dique contiguo: esta podría,
en caso necesario, cerrarse por medio de puertas, y la otra por medio
de una presa. Solo la primesa está completamente terminada y en
disposición de destinarse al servicio. Una y otra mientras se ha
trabajado ha estado separadas del mar por medio de paredes de cal y
canto construidas sobre la peña.
Las
siete gradas de construcción están colocadas en líneas que
respectivamente resultan paralelas en la parte del puerto que por
esto ha tomado el nombre de muelle de los astilleros. De estas siete
gradas cinco son bastante grandes para poder construirse en ellas
navíos de las mayores dimensiones.
Las
tres que están situadas más hacia el Norte no tocan inmediatamente
al puerto: en el espacio intermedio se construyó un astillero donde
se puede hacer encallar sin riesgo un buque que estando en el puerto
peligrase de irse a fondo antes de dar tiempo a que se le introdugese
en los diques de carena. La longitud de este astillero es de 120
metros, y su anchura de 30.
Es
inútil recordar que el navío Ciudad de Nantes estaba en una
de las gradas del puerto Napoleón III, el botarlo al agua, después
de haberse llenado la había interior, será uno de los más
imponentes espectáculos marítimos del programa de las fiestas
presididas por el Emperador.
En
la bahía hay seis fondeaderos para carenar buques de primer orden, y
otro destinado para buques de menor porte; dos en el muelle Suffren y
cuatro en el muelle de las carenas.
Los
dos primeros, no solamente son los más espaciosos de Cherburgo y de
Francia, sino también los de mayores proporciones a los de todas las
naciones marítimas. Su longitud es de unos 440 metros, y su anchura
de 28 a 30 metros. No olvidemos que ha sido preciso abrirlos en
pedernal.
Los
cuatro situados en frente están construidos de dos en dos de iguales
dimensiones. Los dos del centro tienen 100 metros de longitud
interior, y los de los extremos solo 90 metros. La anchura es en
todos igual a los del muelle Suffren.
Nada
merece en nuestro concepto ser estudiado tanto como el sistema de
acueductos de aspiración y evacuación que une estos cuatro
fondeaderos para carenas entre sí y con el punto común en que hay
los aparatos de desagüe inventados para Cherburgo. Estas
combinaciones no tienen ejemplo en los trabajos hidráulicos de la
marina. Sin entrar en explicaciones facultativas que no son de
nuestra incumbencia, solo podemos decir que por medio de estas
combinaciones se podrá a cualquier hora, si sobreviene una
necesidad, desviar a una carena y no al puerto todas las aguas que
incomodasen en otra carena.
He
aquí una idea sucinta del puerto de Napoleón III y las obras
adjuntas. Los gastos consiguientes a la excavación del puerto, las
gradas de construcción, los muelles y las esclusas de entrada
subirán probablemente por la construcción de los fondeaderos para
carena ascenderán a 10.000.0000 francos. Este total de 26.000.000
francos, divididos en 25 presupuestos anuales hasta terminar las
obras, se convierten en un millón de francos anual de gasto.
Solemne
y bello espectáculo ofrecerá el pabellón cubierto de terciopelo y
franjas de oro que ocuparán Sus Majestades El Emperador y la
Emperatriz, rodeados de Príncipes y de millares de concurrentes, que
verán como las aguas del mar avanzan con furia, allanan todos los
obstáculos, salvan todas las barreras, y dando al aire ruidoso
murmullo entran en posesión de su nuevo dominio. Ora solo se dé
paso al paso por un dique, ora se le facilite la entrada por los dos,
ora los concurrentes prrorrumpan en entusiastas y ruidosos aplausos,
ora enmudeciendo de sorpresa contemplen en silencio ese gradioso
espectáculo, no vacilamos en afirmar que nunca habrá presenciado
nadie un cuadro más imponente, fruto de los esfuerzos del ingenio
humano en lucha con la naturaleza, asombrosa combinación de los
servicios cálculos de la ciencia y de las fuerzas majestuosas y
vivas de la naturaleza.
Allí
será fácil formarse una idea regular de los imposibles que se han
debido vencer y de los resultados a que puede aspirar la actividad de
un gran pueblo marítimo, auxiliada por el cuerpo de Ingenieros, tan
inteligentes como laboriosos, y por Oficiales hábiles y resueltos.
La
inauguración del puerto Napoleón III es el triunfo definitivo, y la
Francia se enorgullece de ello, de una idea nacional por excelencia.
La Francia ha querido tener un gran puerto en la Mancha, y lo ha
querido, no solo a despecho de los obstáculos materiales, puesto que
la naturaleza se lo ha negado todo a Cherburgo, sino también más de
una vez a despecho de la inercia sistemática de sus Gobiernos.
Si
el primero y el segundo Imperio han marchado espontáneamente al
frente de Francia en esta senda, no ha sucedido lo propio con todos
los Gobiernos. Sin embargo, no deja de ser admirable que Luis XIV, la
República, el Imperio, la Restauración y la dinastía de Julio,
secundados o movidos por la voluntad invariable de la nación, todos
han puesto manos a este obra. Ignoramos si en algún otro asunto la
Francia ha seguido su instinto con tanta perserverancia en medio de
nuestros trastornos políticos. Así pues, las fiestas de Cherbirgo
serán una negativa terminante de estas acusaciones en que se nos
atribuye tan gratuitamente incertidumbre en las miras e inconstancia
en los proyectos.
A
estos detalles podemos añadir las siguientes noticias. Las obras del
dique empezaron en 1783, habiéndose terminado en 31 de Diciembre de
1853. El importe total de estas obras es de 67 millones de francos
gastados de esta forma: de 1783 a 1803, 31 millones; de 1803 a 1830,
8 millones, y de 1830 y 1833, 23 millones. Se estiman en 120.000
francos los gastos anuales de conservación de estas magnifícas
obras.
El
dique, cuya longitud es de 3.712 metros de un canalizo al otro, está
defendido por piedra arenisca de Rousle; el consumo de esta piedra
exige anualmente casi 3.000 metros cúbicos de nuevas piedras.
Los
grifos Este y Oeste están cubiertos de piedras confeccionadas
artificialmente con cementos hidráulicos. Cada piedra tiene 30
metros cúbicos de volumen y pesa 44.000 kilogramos.
Los
principales obras defensivas de Cherburgo son: El fuerte de la isla
Peléc, comenzado en 1783 y terminado 1794; el fuerte de Chavagnac;
el fuerte de Querqueville; el fuerte de Flamands; el fuerte de Homet
y la batería Santana.
El
ante-puerto de Cherburgo fue inaugurado en Agosto de 1813 en
presencia de la Emperatriz María Luisa. El dique para armar a flote
los buques se terminó en 1829. El puerto interior, o sea el puerto
Napoleón III, ha constado unos 16 millones de francos. (Moniteur
de la flotte). Gaceta de Madrid, núm. 228, de 16 de agosto de
1858.
Exhaustos de noticias importantes vienen los periódicos extranjeros, hasta tal punto, que casi todos se ocupan en los acontecimientos de Cherburgo. Reproducimos, pues, lo más interesantes de estos.
La travesía de SS.MM. Imperiales desde Cherburgo a Brest, favorecida por un tiempo magnífico, se ha realizado con toda felicidad. Los 40 buques que escoltaban al Bretaña navegaron toda la noche con el mayor orden, cada uno en el puesto que se había designado. A la una de la tarde del día 9 entró la escuadra en el puerto, e inmediatamente las baterías de los fuertes escalonados a lo largo de la costa saludaron al pabellón Imperial con tres salvas de artillería. La población de los campos, agrupada sobre las alturas, y los habitantes de la ciudad, que formaban una masa compacta en todos los puntos desde donde se podía ver el mar, agitaban sus pañuelos y sombreros y mezclaban sus aclamaciones con el estampido del cañón.
Para dirigirse a tierra el Emperador ocupó la canoa en que Napoleón visitó las bocas del Escaldas y las defensas de Amberes en 1811. SS.MM. Imperiales fueron recibidos a su desembarco por el Mariscal Baraguay d´Hillers, el Vicealmirante la Place, Prefecto marítimo, los Oficiales de Marina y del ejército de tierra y todas las Autoridades marítimas y civiles. SS.MM. Hallaron debajo de un elegante arco de triunfo al Maire de Brest, que presentó al Emperador las llaves de la ciudad, y pronunció un discurso en que se hizo intérprete de los sentimientos de grantitud y alegría de toda la población.
El Emperador contestó que hacia mucho tiempo deseaba visitar la ciudad de Brest; que agradecida la acogida que se le hacia en ella, y esperaba que durante los días que permaneciese en dicha ciudad podría resolver muchas cuestiones de gran interés, en las que ya se había ocupado antes de su partida.
En seguida se dirigieron SS.MM. a la iglesia de San Luis, donde se cantó un solemne Te Deum en acción de gracias por la visible protección que el Cielo dispensa a la Francia. He aquí los dirigidos a la Emperatriz:
Discurso del Sr. Obispo de Quimper a la Emperatriz.
Señora: Vuestra graciosa presencia recuerda a este pueblo su querida Duquesa, cuyo Real esposo era también el padre del pueblo. Una voz tan elocuente como respetada hizo saber a la Francia que erais piadosa y católica. Vuestras buenas obras se lo están repitendo todos los días. La vieja patria de Juana de Penthiébre y de Juana de Montfort es buen Juez en materia de valor y de sacrificios. Se ha estremecido con las relaciones de la firmeza que hace poco desplegásteis con una dolorosa circunstancia. Habéis adquirido, Señora, todas las simpatías y todos sus votos. Rogará a Dios os proteja siempre, bendiga al Emperador y vele sobre vuestro hijo bien amado, a fin de que le haga digno como lo esperamos, de sus destinos.
Discurso del Alcalde de Brest en los relativo a la Emperatriz
En cuanto a vos, Señora, habéis rodeado el Trono de muchísimas acciones caritativas de muchísimas cualidades preciosas, de muchos encantos naturales, para que dejeis de encontrar en la tierra armonicana, en la que la lealtad es tradicional, todo el profundo y respectuoso afecto a que sois acreedora. La Providencia, concediénse un hijo, no solo ha querido colmar de alegría vuestro corazón de Emperatriz y dar un objeto a vuestra ternura de madre; ha querido también hacer que se amara, aún más si cabe que lo que se la amaba por todos sus pueblos, a aquella cuya dicha de familia ha llegado a ser una prenda de seguridad para el porvenir de Francia, y cuyas eminentes virtudes habían ya obligado, hasta a los más desgraciados por varios títulos, a bendecirla. Dejadmen deciros con todo el afecto y sencillez de la grandeza bretona: Señora, os amamos con todo nuestro corazón.
Para el Emperador, para V.M. y para el Príncipe Imperial, los habitantes de la antigua Bretaña sabrán tener en toda ocasión corazones y brazos.
Whitehall, 9 de Agosto de 1858. El muy honorable Spencer Horacio Walpole ha recibido el siguiente despacho del Conde de Malmesbury, fechado en Cherburgo el 5 del actual.
Caballero: Tengo el honor de informaros que S.M. el Príncipe y S.A.R. el Príncipe de Gales han llegado aquí a las seis y media de la tarde en el yacht Real después de una travesía de cinco horas desde Osborne. La Reina iba acompañada por el Conde de Delavaar, Sir John Packington, yo, la Condesa de Dessarty, Miss Baltell.
La escuadra de escolta se ha unido al yacht a cinco millas de Cherburgo, y entró en el puerto en dos líneas, navegando en el centro el yacht Real. La Reina ha sido recibida con
una salva general de nueve navíos de líneas y una fragata y por la de una batería. Esta salva fué devuelga por los buques ingleses. Dos mil disparos simultáneos de cañon han causado el efecto mas sorprendente. El yacht Real ha anclado en la línea de batalla francesa, rodeado por la escuadra, a las ocho y media.
El Emperador y la Emperatriz fueron a bordo, y se les hizo una salva general. SS.MM. Iban acompañadas del Prefecto marítimo, del Almirante de la flota, del Ministro de Marina, del General Pelissier, del Mariscal Baraguay d´Hillers, de los Generales Niel y Mac-Mahon y de la Princesa Essling. SS.MM. Se retiraron a las nueve y media al estruendo de las salvas generales y a la claridad de la iluminación de los buques de guerra ingleses. Hoy la Reina se desayunará con el Emperador en la Prefectura, y comerá con S.M. a bordo del Bretaña.
Mañana a medio día la Reina se propone, regresar a Osborne (Isla de Wight). La Reina y la familia Real gozan de perfecta salud, y se muestran muy satisfechas de la recepción que se les ha hecho.
Tengo el honor, firmado, Malmesbury. Al muy honorable S.H. Walpole, miembro del Parlamento, etc.
El Emperador Napoleón ha mandado levantar una pirámide de granito en frente del nuevo estanque de Cherburgo, en conmemoración de la visita de la Reina Victoria. (Morning-Herald).