miércoles, 4 de noviembre de 2026

ALHAURIN DE LA TORRE, 4 DE NOVIEMBRE DE 2025.

Alhaurín de la Torre, 4 de noviembre de 2025. María del Carmen Molina, concejala de Asuntos Sociales, y el Sr. Alcalde, sean han reunido con Luisa, de la Asociación Victoria Kent, porque nos ha dado un obsequio de Estepona con todo su cariño.

martes, 3 de noviembre de 2026

PRECIOS DINAMICOS: CUANDO LA VIVIENDA SE PARECE A UN BILLETE DE AVIÓN.

PRECIOS DINAMICOS: CUANDO LA VIVIENDA SE PARECE A UN BILLETE DE AVIÓN

Muchos me preguntáis por qué no salen todas las viviendas a la venta desde el principio. Y la respuesta tiene un nombre que suena moderno, pero que lleva tiempo aplicándose: precios dinámicos.

Consiste en lanzar la promoción por fases. No se publican todos los precios a la vez. Así el promotor puede ajustar precios sin hacerlo visible. Si una tipología se vende rápida, el precio sube. Si otra cuesta más, se mantiene o se revisa a la baja, y todo ocurre sin grandes anuncios solo con el cambio de fase.

Hace un año, en el SIMED, escuche a una gran promotora estaba desarrollando precios dinámicos automáticos, capaces de variar incluso según el usuario que consultará. Como cuando compras un billete de avión. No lo veo razonable.

Vender una vivienda no es vender un asiento en un vuelo. Requiere confianza, tiempo y una decisión de vida, no un clic impulsivo condicionado por un algoritmo.

Pero la tendencia esta ahí. El mercado prueba, observa y corrige. Y el comprador, sin saberlo, se convierte en parte del test. Pasa, más que nunca, conviene comparar bien. Entender las fases en venta, saben que hay cambios previstos de precios. Y analizar el momento real de la promoción,

Los precios no son eternos. Pero la información si puede ser clara, si sabes dónde buscar. Consulta promociones reales y actualizadas. Y si una vivienda te interesa, entra y contacta directamente con la promotora.

Así sabrás en qué fase está y si el precio que ves es el último o el próximo. Te cuento todo sobre la obra nueva.

Málaga, 3 de Noviembre de 2025.

Juan Manuel Gómez Carmona

miércoles, 28 de octubre de 2026

MALAGA, 28 DE OCTUBRE DE 1891.

 

Málaga, 28 de Octubre de 1891. Administración Central. Ministerio de Gracia y Justicia. Dirección General de Establecimientos penales.

De conformidad con lo dispuesto por el artículo 9 del Real Decreto de 16 de marzo de 1891, esta Dirección general ha tenido a bien nombrar Ayudante de 3ª Clase de Establecimientos penales, con el sueldo de 1.250 reales, a D. Tomás Campoy y Laplana, Aspirante con el número 9 del escalafón correspondiente.

Lo digo a V.S. para su conocimiento y fines consiguientes. Dios guarde a V.S. muchos años (d.g.m.a.). Madrid, 28 de octubre de 1819. El Director general, A. Hernández y López. Sr. Presidente de la Junta Local de Prisiones de Málaga.

viernes, 23 de octubre de 2026

ALHAURIN DE LA TORRE, 23 DE OCTUBRE DE 2025.

 

Alhaurín de la Torre, 23 de Octubre de 2025. La Sala María Moliner de la Biblioteca Pública Municipal Antonio Garrido Moraga ha acogida la presentación del libro Reflexiones y pensamiento, escrito por el artista afincada en el municipio, Esteban Pérez Palma. El acto ha sido todo un éxito de público y ha sido organizado por el Área de Patrimonio Histórico.

En la presentación ha estado el concejal de Cultura y Biblioteca, Manuel López Mestanza, y otros representantes e la Corporación Municipal, así como la presidenta de la asociación Girasoles, Iluminada Regaitero.

jueves, 22 de octubre de 2026

CARTAMA, 22 DE OCTUBRE DE 1919.

 

Cártama, 22 de Octubre de 1919. D. Eduardo Espinosa García vende a D. Juan Aguilar Diaz, la casa número 49 de calle Vera Cruz, hoy Juan Carlos I, que entonces tenía por linderos; por la izquierda entrando, casa de Dña. Petronila, por la derecha otra casa de D. Rafaela García Diaz, y por la espalda con la casa grande de calle el Agua.

lunes, 19 de octubre de 2026

¿SE LLAMARA REALMENTE PEDRO?

 

¿SE LLAMARA REALMENTE PEDRO?

Hace muchos años, conocí a un compañero de trabajo al que todos llamaban Guillermito el del Celica. Por aquellos tiempos Carlos Sainz había ganado su primer o segundo campeonato mundial de rallies con Toyota, y el modelo en cuestión, el Celica, era uno de los coches mas deseados que podían comprarse. Guillermito tenía uno, y de ahí que fuese conocido de esta forma, como Guillermito el del Celica, ya que lo suyo rozaba la exclusividad.

Guillermito era feote, bajo, gordito y padecía de la vista. Por ello llevaba unas gafas de pasta. Coronaba un pelo rizado, a lo ángel de Bouguerau. Tenía marcas de un granuloso pasado con acné con mala pus, y a su joven edad ya le colgaban los carrillos a ambos lados de la cara, así a lo Churchill, de ahí que en el trabajo fuese también conocido como el hijo de Churchill, aunque este apodo, pese a que le hacía cierta justicia, no fuese de su agrado.

El caso es que, como cuento, Guillermito tenía un Celica, y usaba su preciada posesión como tarjeta de presentación, presumiendo de ella indistintamente cualquiera que fuera el sexo de la persona con quien tratara. Y es que pese a su imagen más bien insignificante, Guillermito sabía ganarse a la gente, pues tenía la extraordinaria cualidad de relatar los hechos que acaecían en su vida de una forma que daba gusto oírle. Descriptivamente los cargaba de detalles, dotándolos de barroquismo y arabescas anécdotas, y escuchándole, parecías verle en el centro de la escena de aquellas deslumbrantes representaciones. Para compensar las gafas de pasta y las viejas pústulas, Guillermito se vestía bien. Iba a la moda. Le recuerdo con una americana de Chevignon, unos vaqueros Liberto, y calzando unos lustrosos Martinelli. Por si le faltará un detalle, hasta tenia un teléfono portátil de aquellos que solo se veían en las películas de James Bond, y se conocía de la A a la Z los mejores sitios de la ciudad; los mejores restaurantes y terrazas de copas; allí donde daban fiestas los famosos para salir guapos en las fotografías del Diez Minutos y en los distintos programas del corazón. De hecho, si le preguntabas, Guillermito casi siempre había tratado con la famosa de turno que salía en aquellas imágenes, o en el peor de los casos la conocía de vista, pese a sus citados problemas de visión. Y es que Guillermito el del Celica tenía mucho mundo recorrido. En el ecuador de la veintena de edad ya había visitado varias capitales importantes, y gracias a ello hablaba fluidamente tres o cuatro idiomas, así como otros tantos acentos.

Un día marrón, inesperadamente, despidieron a Guillermito del trabajo. Nadie supo bien los motivos, pero con el paso del día se resolvió que aprovechándose de su bien ganada fama, se fue de matute en uno de esos restaurantes del centro que tanto frecuentaba. Y como al echarle el guante, cuando este ya se disponía a coger la puerta para poner pies en polvorosa, no se le ocurrió otra escapatoria que tirar de sus influencias laborales para librarse del rejón, fue enterarse nuestros jefes de su nueva aventura y mandarle a administración para que conociese al hijo de Finiqui.

Recordándole el resto, tal y como si velásemos su capilla ardiente, con gran sorpresa caímos en la cuenta que ninguno de los presentes había visto nunca el Celica en cuestión. De acuerdo que con gran generosidad por su parte siempre estuvo dispuesto a enseñárselo al primero que pasara, para que así se deleitase escuchando como rugía su motor, o darle una vuelta en aquel bólido apurando al máximo las líneas interiores de las curvas, pero como por comodidad siempre acudía al trabajo en autobús, nadie le había visto nunca con el célebre coche. Fue así como tirando del hilo, descubrimos con no poco asombro, que tampoco ninguno de nosotros le había escuchado nunca hablar en otro idioma que no fuese el que ya traía de cuna, ni visto hacer llamada de teléfono portátil, ya que el muy cabrón se sabía el truquillo para llamar gratis desde la oficina y era un prodigio verle gastar conferencias. Tampoco nadie había coincidido con él en esas fiestas nocturnas que con tanto detalle describía, y por no contar en su haber, ni siquiera le conocíamos amistad alguna. De hecho, ¿alguien le había visto alguna vez con otra chaqueta Chevignon u otros pantalones Liberto distintos de los que siempre llevaba? ¿Y no era menos cierto que los lustrosos Martinelli padecían ya de muchos kilómetros, tantos o más que los que tendría el famoso Celica? Fue así como llegamos a la decepcionante conclusión de que Guillermito era un farsante. Un trolero, que se decía por entonces. Pero había que reconocerle que era uno de los mejores, un mentiroso cojonudo, tanto que alguna de sus ficticias vivencias aun viven hoy en mi recuerdo, e involuntariamente doy por ciertas, hasta el punto de que a veces se las cuento a mis semejantes como “yo conocí a uno al que le pasó esto, que intimó con esta famosa, o le ocurrió esto otro”, tan honda es la huella que dejaron en mí memoria sus relatos.

Y es que Guillermito vivía más feliz en aquel mundo que se inventaba que en el suyo propio. Se ve que el mundo real no debía complacerle y que por ello se inventaba un papel mejor en la realidad paralela que habitaba en su cabeza ¿Para que ser otro tieso más con aspecto de hijo perdido de Churchill cuando con solo cerrar los ojos podía tomarse un pelotazo con Ivonne Reyes, echarse un bailecito con Catherine Fulop o pasearse en el Celica con Judit Mascó a toda velocidad por la M-40 escuchando a los Black Box? Aquella fantasía solo necesitaba la colaboración de que el resto se la creyese, y como todos nos tragábamos su fábula, el tipo con sus mentiras llevaba una vida plena.

Concluí que quizá el mal que aquejaba a Guillermito fue no haber gastado en refranes. De haberlo hecho habría sabido que se coge antes a un mentiroso que a un ciego. O que las mentiras tienen las patas muy cortas. Que ballestero que mal tira, presto halla la mentira. O que alabanza propia, mentira clara. Y es que la mentira tiene muy mala prensa. Acaba con el crédito que uno tiene y ese saldo luego es imposible recuperarlo. Con este desprestigio, Guillermito el del Celica apostó hasta su propio nombre, pues sin Celica ya no podría seguir llamándose así. Es más, reflexioné ¿Guillermito se llamaría realmente Guillermo?

Todo esto viene a colación, porque de un tiempo a esta parte descubro con estupor que a base de continuadas mentiras, la verdad empieza a estar sobrevalorada.

Escucho a nuestra clase política tapar una mentira con otra, sin dar atisbo alguno de verdad, con desfachatez, sin importarles su crédito, como si gozasen de un saldo infinito.

Como estrategia huyen de la verdad. Como si la mentira fuese su principal recurso, como si esta fuese consustancial a su cargo y por ello merecedora de ser coreada entre aplausos. Quizá la mentira, con toda su intensidad, sea parte inherente de esta nueva normalidad. Tal vez tengan legitimidad para mentir, y de ahí que sientan la impunidad de seguir practicándolo sin importarles nuestra desafección por ello.

Farsantes como Guillermito no hacían daño a nadie, sus mentiras eran balsámicas y supongo que solo se las contaba a unos pocos. Los políticos farsantes en cambio se las cuentan a todo un país, y las consecuencias de sus crueles mentiras las pagamos todos.

Y ahí está otro día más. Le veo en pantalla, al mal ballestero, viviendo su fantasía, necesitando nuestras tragaderas para continuar llevando una vida plena . Actúa afectado, exagerando sus reacciones y no sé si sus sentimientos. Preparado para otra batería de trolas. Y tal y como pensé hace ya muchos años con Guillermito el del Celica, me pregunto: ¿Se llamará realmente Pedro?

Málaga, 19 de Octubre de 2020.

EL GRAN ALF-ALFONSO ZM

domingo, 18 de octubre de 2026

DOS PAPELES QUE VALEN MÁS QUE UNA COCINA NUEVA.

 DOS PAPELES QUE VALEN MÁS QUE UNA COCINA NUEVA

Cuando te entreguen tu vivienda, te darán un pen. Ahí dentro está el libro del edificio. Y con él, varios documentos que muchos pasan por alto. Dos ellos son fundamentales: el Certificado de Eficiencia Energética (CEE) y el Seguro Decenal.

El CEE no es un trámite. Es el documento que refleja cómo se comporta energéticamente tu vivienda. Cuánta energía necesita para climatizarse, cuánto consume y cuánto ahorra. Una buena calificación no solo mejora el confort. Aumenta el valor de la vivienda.

El Seguro Decenal protege la estructura durante diez años. Si aparece un problema grave – una grieta, un fallo en la cimentación-, esta póliza responde. Es obligatoria para el promotor, tiene un coste importante, y una garantía para ti.

Antes, todo eso llegaba encuadernado, con planos, fichas y papeles firmados. Yo mismo maqueté muchos de esos libros. Hoy va todo en un pen. Menos romántico, sí. Pero igual de importante. Guarda esa memoria digital como si fuera la escritura. Es parte de tu vivienda. Y puede ahorrarte muchos disgustos si algún día hay que reclamar. Estos papeles valen más que una cocina nueva. Te cuento todo sobre la Obra Nueva.

Málaga, 18 de octubre de 2025.

Juan Manuel Gómez Carmona