En
Las fiestas de aviación en 1921, se contrata para las fiestas de
invierno al célebre aviador Greco, y al intrépido acróbata chileno
Luis O´Page.
Carlos
T. Greco, es un afamado paracaidista, argentino, aventurero por los
cuatro costados. Dispone dfe un Caudron G-3 de su propiedad. En 1920
llega a Barcelona donde se instala intentando explotar las
exhibiciones aéreas con su lanzamiento en paracaídas.
El
Caudrón G-3 es un biplaza de entrenamiento, dotada de un motor
rotativo Rhône de 80 HP, con una autonomía de 4 horas y una
velocidad de más 100 km/h. Con la configuración de sesquiplano,
utiliza la torsión del ala para el control lateral. Está dotao de
dos derivas y de cuatro ruedas como tren principal de aterrizaje. El
avión se hizo famoso al ser utilizado por Vedrines para aterrizar
con él en la terraza de las Galerías Lafayette en el centro de
París.
Los
vuelos previstos para las fiestas no se limitarán en esta ocasión
al campo de aviación sino que el piloto realizará varios vuelos
sobre la ciudad, lanzando al mismo tiempo el programa de festejos. El
programa recoge los vuelos para el día 3 de febrero del aviador
Greco, que además de sus increíbles evoluciones se lanzará lanzará
desde el aviòn un paracaída de su invención. El día 5 volará
O´Page que realizará ejercicios acrobáticos. En ambos ocasiones
las evoluciones estarán amenizadas por una banda de música.
El
día 20 de enero llega a Málaga Carlos T. Greco, acompañado de su
esposa y de O´Page. En esta ocasión llegan los aviadores da la
ciudad en su propio aeroplano, dirigiéndose para aterrizar al
aeródromo de El Rompedizo que la compañía Latécoère habilita
desde 1919 para la línea Toulouse-Casablanca. Numeroso público
contempla en las calles las admirables evoluciones que realizan sobre
la ciudad antes de dirigirise al aeródromo.
Durante
los días que se encuentran en Málaga, realizan los aviadores
ejercicios de entrenamiento y excursiones aéreas alrededor de la
ciudad para todoas aquellas personas que lo desean.
Sin
embargo, las fiestas no se celebrarán según el programa previsto ya
que a los pilotos contratados por la organización pronto les aparece
un competidor.
El
domingo 23 de enero, se celebra en La Malagueta la corrida de toros
correspondientes a los Festejos de Invierno. La plaza se encuentra
casi al completo cuando .... poco antes de las 3 de la tarde se
cierne sobre la plaza un aeroplano que tripulan los aviadores Coutier
y Baigosa. La presencia del aeroplano produce un entusiasmo
indescriptible; el aparato hace evoluciones que son ovaconadas por el
público, descendiendo hasta meterse dentro de la plaza...
Al
mismo tiempo los aviadores lanzan prospectos donde dice Counter y
Baigosa. Saludan al pueblo malagueño. Paseos aéreos sobre Málaga.
40 pesetas.
Mientras
el avión se aleja, las cuadrillas hacen su aparición en el ruedo. A
la salida del quinto toro, Sordo, que le corresponde lidiar a
Granero aparece en el aire otro aparato. En este caso es Greco el
que, incitado por el vuelo de su competidor, decide hacer un vuelo
similar al anterior a los mando de su biplano.
El
piloto realiza auténticas maravillas en el aire, lo que no agrada al
matador que se encuentra en el ruedo, pero sí entusiasma al publico.
Al final, la crónica de la corrida se recoge estos versos satíricos
publicados en la prensa local: Y a acava la función/ que no
resultó aburrida/ porque más bien que la corrida/ fue la fiesta de
la aviación.
A
partir de esa tarde los cuatro pilotos que se encuentran en Málaga
inician una competencia desenfrenada por el más díficil todavía.
El
26, se anuncia una fiesta nocturna de aviación. El aviador Coutier,
se ha comprometido en volar sobre la calle Larios esa misma nocjhe.
Desde las 10 de las noche hay numerosísimo público por las calles
del centro, todos con la mirada puesta en el cielo. Basta con que
alguien sugiera vislumbrar alguna cosa en el cielo para que todo el
mundo alce la vista expectante.
A
las 10.30h de la noche aparece Coutier. Lleva el avión completamente
iluminado, y realiza algunos vuelos rozando literalmente los tejados,
al tiempo que saluda al público con una bombilla. Después de dar
varas vueltas, sobre las once de la noche se dirige a aterrizar a El
Rompedizo. Las ovaciones al aviador no cesan durante todo el tiempo
que dura el vuelo.
Pero
no acaban aquí los arriesgados vuelos de Coutier. El jueves 27,
dentro del programa de festejos, le corresponde el turno de
actividades a la Primera Tirada de Pichones.
En
el momento que se disputa la Copa de la Sociedad, aparece en el aire
como ya lo hizo en la corrida de toros, el avión de Coutier y
Baigosa. Tras una pirueta, descienden con el aparato a unos 30 metros
del suelo, dejando caer unas tarjetas anunciadoras de una casa de
artículos de electricidad.
Cuando
el avión se dispone a dar la vuelta, a la altura dfe la fábrica de
esencias, el motor se para y el aparato, inclinándose de morro, se
estrella contra el suelo. Los hombres allí presentes acuden
inmediatamente en auxilio de los aviadores.
Al
llegar al lugar de accidente, la situación es trágica. El piloto
Coutier tiene numerosas astillas, de la estructura del avión,
clavadas en el cuero y en la cabeza, por lo que sangra
abundantemente. Baigosa no sufre lesiones exteriores aparantes, pero
se encuentran totalmente conmocionado.
En
un primer momento se les quiere trasladar al botiquín de la Casa de
la Misericordia, para que allí reciban las primeras curas, pero
encontrándose en el tiro de pichón Ricardo Bandrés, éste se
ofrece a llevarlos con su automóvil a la Casa de Socorro de la
Explanada de la Estación, a donde se dirigen a la mayor velocidad
posible. Allí les atiende el médico Sr. Jiménez y el practicante
Sr. Quesada. La situación de Coutier es tan grave, que deciden no
intervenirlo, mientras que a Baigosa se le traslada en camiilla al
hospital.
Mientras
tanto ha llegado a la Casa de Socorro, los pilos Greco y O´Page, el
jefe de la estación aéra de la compañía Latécoère, Mr. Bonfer,
y los aviadores franceses que allí se encontraban. También se
persona en la Casa de Socorro el juez del distrito de Santo Domingo,
que se encarga de instruir las diligencias del caso. A las pocas
horas fallece Coutier.
La
Guardia Civil de Caballería se encarga de custodiar los restos del
aparato, frente a la Fábrica de San Carlos, hasta su traslado a El
Rompedizo donde quedarán en depósito judicial.
Felipe
Coutier, natural de Barcelona, contaba con 26 años de edad, mientras
que Eduardo Baigosa, mecánico, tiene 23 años. Los dos aviadores
habían venido a Málaga desde Sevilla, donde se habían enterado de
la existencia de las Fiestas de Aviación, aunque no tenían ningún
tipo de contrato con los organizadores. No obstante, el Comité de
Aviación les habían gestionado las autorizaciones del vuelo
nocturno que realizaron sobre Málaga.
Coutier
había pertenecido anteriormente a la compañía de Greco, pero
posteriormente había organizado sus actividades individualmente
siendo éste el principal motivo de su rivalidad. Esta rivalidad
había llevado a ambos pilotos a realizar ejercicios sumamente
arriesgados, como fueron los seis Loop the loop, realizado
sobre La Malagueta.
El
día 29, a las doce de la mañana se celebra el sepelio de Coutier,
en el cementerio de San Miguel, mientras un biplano de la Compañía
Latécoère sobrevuela la necrópolis, arrojando pétados de flores.
El
día 3 de febrero se reúne la Junta de Festejos para estudiar la
situación de las fiestas de aviaciòn de los días siguientes. Los
pilotos Greco y O´Page desean que se celebren, pero debido al mal
estado del tiempo y del campo de aviación, y a los luctuosos sucesos
pasados se decide celebrar un sólo espectáculo aéreo el día 4.
O´Pagee
es un experimentado acróbata, no en baldfe ha tenido 34 accidentes
en los nueve años de piloto, habiendo salido ileso de todos ellos.
En la actualidad, es el Jefe de Pilotos de la compañía
Hispano-Suiza en España.
El
tiempo del día de la fiesta es bastante malo, lo que desluce el
espectáculo. No obstante, O´Page realiza diversas acrobacias, en
un vuelo que dura algo más de 12 minutos.
El
vuelo del piloto Greco incluye, como gran novedad, el lanzamiento en
un paracaídas de su invención de un mono. El animal, que responde
al nombre de Perico, se resiste a subir al aparato, cosa que al final
consigue su dueño, no sin una larga disputa.
Inicia
el vuelo Greco y a una considerable altura, Perico es lanzado al
vacío. Instante después se despliega el paracaídas que Perico
lleva consigo, aterrizando el mono sin daño alguno, pero
terriblemente huraño. Poco después aterriza el aviador sin ninguna
novedad.
Acaban
aquí las últimas Fiestas de Aviación que se celebran en Málaga.
Utrilla Navarro, Luis; Historia del Real Aeroclub de Málaga, Málaga, 1998, CEDMA, Págs.. 22-26.