IN
MEMORIAM. GUARDIA CIVIL FERNANDO CHICA VERDERA
Javier
Jesús Oraá Gorgas. Guardia Civil en situación de Reserva.
Aunque
no es habitual, en esta ocasión, desde la la Revista Oficial Guardia
Civil, queremos publicar la carta que nos ha hecho llegar el guardia
civil (R) Javier Jesús Oraá Gorgas. Con ellas rinde un merecido
homenaje (y este equipo de redacción se suma al mismo) a nuestro
compañero Fernando Chica. Juntos recorrieron buena parte del mundo
haciendo el bien en nombre de la Guardia Civil ¡Descanse en Paz!
El
10 de junio de 2025 fallece en la ciudad de Tamatave (Madagascar),
Fernando Chica Verdera. Fernando nace en Palma de Mallorca hace 53
años. Presta siempre servicio en la Comandancia de la Guardia Civil
de Baleares, desde su salida de la academia, Hijo del Cuerpo, sirve
33 años en diferentes destinos, desde el Núcleo de Reserva, su paso
por el Curso de Montaña y sus últimos años en el Servicio Marítimo
Provincial, donde siempre se presenta voluntario para trabaja en el
la isla Cabrera, pues allí se sentía feliz.
Por
este motivo, tuvo contacto el fenómeno de la migración. Era un
servicio díficil, pero él lo hacía siempre con gran humanidad,
pues concocía en persona la situaciones de muchas naciones de
África, incluso enseñaba español a migrantes, como profesor
voluntario en la parroquia de Son Dameto, y era consciente de motivos
para migrar y también del derecho de las pesonas a no migrar y poder
llevar ua vida digna en sus países de origen.
Cuando
llega alguna patera, siempre les recibe con una palabra en su idioma,
ya que Fernando no sólo hablaba francés, también árabe clásico,
dariya, wolof, tagalog, un poco de mandarín, tailandés fon... y
fluidamente malgache, de sus muchos viajes a Madagascar.
En
su profesión siempre ha sido muy valorado y muy conocido por su
buena condición física. Compitió en judo y fue un gran atleta de
medio fondo, representando en ambas disciplinas al equipo de la
Guardia Civil en los campeonatos Interjército, Era discreto y
trabajador, buen compañero y huía siempre de ruidos innecesarios y
buscaba la paz y la tranquilidad con un buen libro y paseando por la
montaña con su perrita.
PASION
POR LA AVENTURA
A
pesar de la profesión, lo que siempre nos unió a Fernando y a mí
fue la pasión por la aventura, por salir del mundo, por aprender,
por otras culturas, idiomas, religiones, maneras de entender la vida.
No nos conformábamos solo con lo que veíamos, queríamos más, y
siempre viajando en bicicleta.
Durante
20 años hemos recorrido juntos muchos países, con muchos proyectos,
escuelas, dispensarios, maternidades, hospitales, huertos, promoción
de la mujer, vivienda, matrimonios forzados, niños esclavos, trata
de personas, embarazos de adolescentes, con organizaciones como Manos
Unidas, Fundación Vicente Ferrer, Hermanos de la Salle, Combonianos,
Salesianos, Jesuitas y muchas otras congregación que visitábamos
por tantos países y conociese los problemas, sobre todo de África,
en primera persona.
De
estos viajes siempre nuestra revista de la Guardia Civil se hacía
eco, incluso un año fue portada el viaje realizado por Gambia y
Senegal Ayuda
que traspasa fronteras
GC Comprometidos (Revista
GC número 895).
COMPAÑERO
DE VIAJE
Yo
me siento afortunado porque no pudo tener mejor compañero de viaje.
Te señoreaste por el mundo a dos ruedas, ligero de equipaje, como
también te movías por la vida, solo con tus dos alforjas rojas; así
te veía yo cuando pedaleabas delante de mí. Eras austero para ti,
pero muy generoso para los demás, pero eso siempre estabas dispuesto
a colaborar con los proyectos.
Tu
ilusión por compartir con las personas más humildes, cuánto más
humilde mejor. Comías de su plato como en el mejor de los
restaurantes de lujo y dormías sobre el suelo contando estrellas
fugaces bajo la mosquitera, como si estuvieran en el mejor de los
hoteles de lujo. No necesitabas mucho más.
Esa
ilusión te llevo a regresar a Madagascar, pues allí te sentías
feliz, en la naturaleza y con la gente sencilla del país que
conocimos por primera vez cuando pedaleamos durante tres meses en
2010.
Antes
recorrimos muchos países: España, India en dos ocasiones, Sri
Lanka, Camboya, Laos, Marruecos. Después continuamos por Filipinas,
China, Macao, Senegal, Gambia, Myanmar, Tailandia, Hungría, Croacia,
Eslovenia, Bosnia-Herzegovina y los últimos, hace apenas unos meses,
Benín y Togo, donde colaboraste en la construcción de un colegio y
la entrega de material escolar y balones de fútbol.
Te
recuerdo rodeado de niños, haciéndoles figuritas con globos (el
caniche era tu especialidad y les encantaba a los más pequeños). Te
recuerdo haciendo malabares con el balón y enseñando algunas
palabras en español, dando la mano a los niños cuando salían de la
escuela y caminaban o pedaleaban en sus viejas bicicletas a sus
casas. Recuerdo cuando regalaste la tuya a un colegio de niños
sordos en Gambia para que no tuviesen que caminar kilómetros para ir
a la escuela.
Solo
me queda el consuelo de la fe y la esperanza y el recuerdo de tantas
experiencias y vivencias que nos hicieron crecer como personas.
Siempre comentábamos: Lo
vivido ya no nos lo quita nadie.
A tu regreso teníamos nuevos planes, pero no pudo ser. Solo espero
tener la suficiente fuerza para visitar y colaborar con nuevos
proyectos y para poder continuar sin ti.
Fernando
murió como vivió. Su corazón fuerte dejó de latir en aquel lugar
que tanto amaba, el País de la Tierra Roja, Madagascar.
Mi
más sentido pésame a su madre Josefa, su hermana Elena, su cuñado
Miguel, sus sobrinas Natalia e Irene, familiares, amigos, compañeros
y tantas personas anónimas a las que ayudaste y conociste en tu
camino de vida. ¡DEP, amigo!
Revista
Oficial Guardia Civil, núm. 975, Julio 2025, Madrid, pag. 66-67