Mostrando entradas con la etiqueta SOCIEDAD TORREALHAURINA DE HISTORIA Y GEOGRAFIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SOCIEDAD TORREALHAURINA DE HISTORIA Y GEOGRAFIA. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de agosto de 2026

MALAGA, 10 DE AGOSTO DE 1858.

 

Málaga, 10 de Agosto de 1858. La noche de anteayer ha sido abundante en sucesos desagradables. Serían la ocho y media cuando las campanas de las iglesias de la capital hicieron señal de fuego, efectivamente este se había prendido a una casa de la calle de Pizarro, barrio de la Trinidad, empezando por una sala donde había porción de esparto, y comunicándose después a otra que se hallaba ocupada con una cantidad considerable de paja; al momento que este suceso tuvo lugar acudieron al sitio de la ocurrencia los Sres. Gobernador de la provincia, Ingenieros civil y militar, Mayor y Ayudantes de la plaza, Alcalde constitucional y Concejales, Comisarios de todos los distritos, Arquitectos, Directores de las compañías de Seguros, operarios de estas y particulares con las bombas y otras multitud de personas, así como fuerza de artillería, infantería y Guardia Civil, vigilantes, Guardia municipal y serenos, dándose principio inmediatamente a los trabajos con una actividad extraordinaria y rivalizando todos en deseos de extinguir el incendio, como sucedió después de las once; según hemos sabido, las llamas hicieron bastante destrozo en la citada casa, comunicándose a otra dos inmediatas que tambíen padecieron en algún tanto. Muchos han sido los que se distinguieron, pero debemos hacer especial mención de los individuos de la Guardia Civil que trabajaron con el mayor ardor, así como los Arquitectos y operarios, contribuyendo a su total extinción las acertada disposiciones de las Autoridades e Ingenieros, que estuvieron incansables.

Se ignora la causa que ha dado lugar a esta desgracia; pues la mujer que habitaba la sala donde dio principio el fuego había salido, dejando aquella abierta y encomendada a otras vecinas, las cuales, encontrándose en las suyas respectivas, nada habían notado, y que al volver aquella la encontró ardiendo.

No concluiremos sin manifestar un hecho repugnante que se nos refiere, cual es el que habiéndose dirigido varios trabajadores a una casa inmediata a la incendiada por agua, manifestó su inquilino que no podía facilitarla por carecer de pozo, lo que no creyendo aquellos, entraron al patio y habiéndose visto, no tuvo aquel otra salida que decir se hallaba seco; entonces a sacar agua en abundancia; mentira parece que haya personas que se nieguen en caso de esta naturaleza a facilitar un auxilio tan indispensable; si es cierto, debería castigarse severamente para que no se repita, aunque estamos persuadidos que no puede tener ejemplo. Hasta aquí lo ocurrido sobre el particular de que tratamos.

Como decimos antes, ya más de las once quedó extinguido el fuego, retirándose por consecuencia todos, si bien para descansar un brevísimo rato y pasar a verificar iguales tareas en otro incendio de mucho mayor consideración; las doce de la noche serían cuando pasando un sujeto por la plaza de la Constitución en dirección a su casa, notó que salía humo en abundancia por los balcones de la tienda de quincalla de D. Antonio León, que sitúa en aquella, formando esquina a la calle de Granada; y conociendo que solo podía causarlo algún incendio en el interior, avisó al sereno, que hizo señal con el pito, a la cual acudieron otros y varios vigilantes; llamaron a la casa diferentes veces; pero nadie respondía por encontrarse entregados al sueño, y entonces se determinó derribar la puerta; a los golpes despertaron los que se hallaban dentro, que ocupaban el tercer piso, y entonces dio principio una escena tristísima y desarrolladora; las llamas habían tomado un incremento terrible, en término de haber invadido todo el primer piso, que estaba destinado para almacén, y donde empezó el fuego, comunicándose al segundo, y dejando interceptada la salida; el humo que producía era densísimo, y ahogaba a los dependientes de la casa, que desde los balcones y desnudos muchos de ellos, pedían a gritos auxilio; todos los que presenciaban esta escena estaban consternados, y no sabían qué hacer para librarlos de la muerte que les amenazaba tan cerca, cuando un operario de la compañía de Seguros, auxiliado de una faja que le dieron en la casa de frente, colocó la escalera de salvación, y con ella llegó arriba en medio de los mayores peligros, pero no se limitó a esto solo el arrojo de dicho individuo; a poco se le vio salir con una mujer en brazos y desmayada, criada de la casa, a la cual bajó desde aquella altura por la misma escalera hasta dejarla en una casa inmediata, subiendo de nuevo y verificando igual operación con algunos dependientes del establecimiento, otros de los cuales se habían ido descolgando por sí mismos hasta ponerse en salvo; este operario, cuyo arrojo es digno de mencionarse y de ser imitada su conducta por todos conceptos, se llama Antonio Reina León. Cuando esto sucedía y después, las bombas no cesaban de funcionar por todas partes; aunque se pensó en derribar la casa con algunos disparos de cañón, no se creyó conveniente por los señores ingenieros, y se desistió en ello; en unas tres horas poco más o menos, es decir, hasta las tres de la mañana que pudo dominarse el fuego, destruyó por completo toda la casa, así como los efectos que tenía, pues solo se salvaron los que se encontraban en la parte baja donde se hallaba la tienda.

Como al anterior, se presentaron en el acto nuestras Autoridades, Ingenieros Comisarios, vigilantes, Guardia municipal, Arquitectos, Mayor y Ayudantes de la plaza, fuerza del Ejército y Guardia Civil, tripulación de un buque de guerra, que creemos fuese el vapor Alerta, serenos, Directores de la compañías de Seguros, operarios de estas y otros, trabajando todos con el mayor empeño para extinguir el fuego y dando muestras del mayor valor, distinguiéndose el Comandante Capitán de granadero del regimiento del Murcia D. José Cuartero, que con los oficiales e individuos de su compañía trabajaron incansablemente, así como el Comandante de la Guardia civil D. Miguel Guzmán, que se ocupó hasta en sacar agua para apagar el incendio; ejemplo que imitaron perfectamente los individuos del Cuerpo, trabajando también mucho los maestros de obras Sres. Leal y Clavero. Los Arquitectos Sres. Trigueros, Salinas, Moreno y Mapelli se distinguieron como acostumbran siempre, verificándolo igualmente los Jefes y dependientes de vigilancia, la Guardia municipal, el cuerpo de serenos, la tripulación de vapor y todos cuantos concurrieron. Un joven de 13 a 14 años, del que no hemos hecho mérito hasta ahora, llamó la atención de las Autoridades y de cuantas personas se hallaban presentes, pues se vio incansable en llevar cubos de aguas a las bombas, tanto en uno como en otro incendio, en términos de que muchos hombres reunidos no daban el surtido que este solo, y en cuya operación lo vimos ocupado hasta el medio día de ayer; lo recomendamos a las compañías de Seguros, así como lo hacemos especialmente del operario Antonio Reina y León, de quien nos ocupamos antes, y que ciertamente merece una recompensa.

Como es de suponer, los dueños de las casas inmediatas, todas tiendas de quincalla, las desalojaron, colocándose los efectos en medio de la plaza custodiados convenientemente, hasta que ya amanecido el día los retiraron; la contigua a la incendiada, ya dentro de la calle de Granada, sufrió también algo, pues las llamas llegaron a penetrar en ella; afortunadamente no ha habida más desgracias que lamentar que las pérdidas consiguientes a estos; dos de las tres casas que componían el edificio estaban aseguradas, así como los efectos, de los que solo se han salvado una parte pequeña; el dinero que había en los cajones, que asciende a cerca de 60 duros, letras y otros papeles de importancia, que se han depositado para entregarlos a su dueño, que se encuentra ausente de esta ciudad hace algunos días.

En nada estuvo que hubiese un tercer incendio en otra casa de la plaza; pues sucedió que habiéndose retirado a descansar uno de la familia, dejó el cerillo que llevaba encendido encima de una mesa, y habiendo bajado cuando ocurrió el anterior, siguió aquel ardiendo hasta concluirse, pegando fuego a aquella, cuyas llamas se notaron desde la plaza y acudieron diferentes trabajadores, pero afortunadamente no pasó de aquí.

No pueden darse más desastres que los que dejamos referidos, debiendo manifestar por conclusión que las monjas de las Carmelitas, cuyo convento linda con la casa donde ocurrió el incendio, llevaron su buena parte de susto, y en el cual fue necesario abrir algunos huecos por pura precaución. (Correo). Gaceta de Madrid, núm. 228, de 16 de agosto de 1858.

sábado, 8 de agosto de 2026

BETELU (NAVARRA), 8 DE AGOSTO DE 1884. EL PENTAGONO EN MALAGA

 

Betelu (Navarra), 8 de Agosto de 1884. Ley autorizando al Ministro de la Guerra para la venta de varios edificios de la ciudad de Málaga. Gaceta de Madrid, núm. 227, 14 de Agosto de 1884, pág.. 513.

MINISTERIO DE LA GUERRA. LEY.

Don ALFONSO XII,

Por la gracia de Dios Rey constitucional de España; a todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que las Cortes han decretado y Nos sancionado lo siguiente:

Artículo único. Se autoriza al Ministro de la Guerra para la venta en pública subasta, en la forma que más convenga y sea más eficaz para obtener el fin propuesto, de los edificios siguientes de Málaga: cuartel de la Merced, de Levante, y edificaciones contiguas lindantes con la subida de la Coracha; la muralla baja de la Alcazaba con el edificio que sustenta, y el almacén de la provisión de agua; debiéndose invertir su producto íntegro en la construcción de un cuartel y dependencias militares en la misma ciudad, con sujeción a los planos que se aprueban por el Ministro de la Guerra. Por tanto:

Mandamos a todos los Tribunales, Justicia, Jefes, Gobernadores y demás Autoridades, así civiles como militares y eclesiásticos de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente Ley en todas sus partes.

Dado en Betelu, a OCHO de Agosto de 1848. YO EL REY. El Ministro de Guerra, Jenaro de Quesada.

Real decreto autorizando al Ministro de la Guerra para que presente á las Cortes un proyecto de ley relativo á la venta de edificios del ramo en la provincia de Málaga; y otro fijando la fuerza del Ejército permanente durante el año 1884-85.

Real decreto autorizando al Ministro de la Guerra para que presente a las Cortes un proyecto de ley relativo a la venta de edificios del ramo en la provincia de Málaga. Gaceta de Madrid, núm. 170, 18 de junio de 1884, pags. 765-766.

MINISTERIO DE LA GUERRA. REAL DECRETO.

De acuerdo con el Consejo de Ministros,

Vengo en autorizar al Ministro de la Guerra para presentar a las Cortes un proyecto de ley para la venta de edificios pertenecientes al ramo de guerra en la provincia de Málaga, cuyo producto se destinará a la construcción de un cuartel y oficinas para las dependencias militares de aquella plaza.

Dado en Palacio a 23 de Mayo de 1848. ALFONSO. El Ministro de Guerra, Jenaro de Quesada.

A LAS CORTES

El mal estado de las edificios militares de Málaga, la necesidad de su pronto reemplazo por otros mejores condiciones, y el deseo del Gobierno de acceder a los de aquel Municipio, dio origen a la ley de 26 de Julio de 1878, por la que se autorizaba la permuta entre ambas partes del cuartel de la Merced, el de Levante y edificaciones contiguas, lindantes con la subida a la Coracha, la muralla baja de la Alcazaba con el edificio que sustenta, y el almacén de la provisión de agua, por un cuartel y dependencias militares, cuyos planos habían de hacerse por el Ministerio de la Guerra.

A pesar del tiempo transcurrido nada ha hecho aquel Ayuntamiento para llegar al acuerdo que la misma previene; y excitado repetidas veces, y últimamente por la Real orden de 19 de Abril último, indudablemente como consecuencia de ella presentó instancia, que remitió el Capitán general del distrito en 6 de Noviembre, solicitando un año de prórroga para llegar a dicho acuerdo, denegado por Real orden de 30 de Enero de corriente año, atendiendo a los informes del Capitán general y Director general de Ingenieros, que manifiestan: el primero la imposibilidad en que se encuentra el Municipio de Málaga de cumplir su compromiso por la enorme deuda que sobre él pesa; y el segundo la urgencia de que se cumpla el art. 5 de la precitada ley, que prevé el caso, y dispone que se considere nulo si el Ministerio de la Guerra y el Ayuntamiento no llegasen a un acuerdo, como efectivamente ha sucedido.

Es, pues, llegado el caso de arbitrar otros medios que vengan a satisfacer la necesidad de cada día más apremiante, de dotar a la plaza de Málaga de los edificios militares de que carece; y como el estado del Tesoro público desgraciadamente no es tan holgado, como sería de desear, para que pudiesen destinarse sumas de consideración a tal objeto, el Ministro que suscribe no encuentra más medio que de vender en pública subasta los edificios inútiles, y atender con su producto a aquella necesidad en la forma que detalla el proyecto de ley que, de acuerdo con el Consejo de Estado y el de Ministros, tiene la honra de someter a la aprobación de las Cortes.

Madrid 23 de Mayo de 1884. El Ministro de Guerra, Jenaro de Quesada.

PROYECTO

Artículo único. Se autoriza al Ministro de la Guerra para la venta en pública subasta, en la forma que má convenga y sea más eficaz para obtener el fin propuesto, de los edificios siguientes en Málaga: cuartel de la Merced, de Levante, y edificaciones contiguas lindantes con la subida de la Coracha, la muralla baja de la Alcazaba con el edificio que sustenta, y el almacén de la provisión de agua; debiéndose invertir su producto integro en la construcción de un cuartel y dependencias militares, en la misma ciudad, con sujeción a los planos que se aprueben por el Ministerio de la Guerra.

Madrid, 23 de Mayo de 1884. El Ministro de Guerra, Jenaro de Quesada.

Ley autorizando al Gobierno para verificar con el Ayuntamiento de Málaga la permuta de varios edificios del Estado, correspondientes al servicio de guerra en dicho punto. Gaceta de Madrid, núm. 208, de 27 de julio de 1878, pág.. 234.

DON ALFONSO XII,

Por la gracia de Dios Rey constitucional de España. A todos los que las presentes vieren y entendieren, sabed: que las Cortes han decretado y Nos sancionado lo siguiente:

Artículo 1º. Se autoriza al Gobierno para verificar con el Ayuntamiento de Málaga la permuta de los edificios del Estado, correspondientes al servicio de guerra en dicho punto, que se expresan a continuación: el cuartel de la Merced, el de Levante y edificaciones contiguas lindantes con la subida a la Coracha; la muralla baja de la Alcazaba con el edificio que sustenta para oficinas, y el almacén de la provisión del agua, por un cuartel y dependencias militares que el Ministerio de Guerra fije como necesarias en aquella plaza, y cuyos planos se harán por el Ministerio de la Guerra.

Artículo 2º. Los terrenos y edificios de la permuta serán tasados por la Administración que hoy los posea, y su importe servirá de base para fijar aproximadamente el presupuesto de los edificios militares que hayan de construirse. Si el valor de los edificios y terrenos que se permutan resultara mayor que el coste de los que debe entregar el Ayuntamiento, abonará esta diferencia en metálico.

Artículo 3. Los edificios y terrenos de esta permuta se destinará por el Ayuntamiento a la mejora y ensanche de la población y de la vía pública, y no se entregarán al Municipio hasta que se hallen construidos y recibidos por el Ministerio de la Guerra los edificios que este deben ocupar en reemplazo de los permutados.

Articulo 4. El Ayuntamiento podrá entregar al Ministerio el importe del presupuesto de las nuevas obras, si convinieren en que la Administración militar las verifique por su cuenta.

Artículo 5. Si el Ministerio de la Guerra y el Ayuntamiento no llegaran a un acuerdo sobre los planos, precios, presupuestos y condiciones de la permuta, quedará sin efecto esta Ley.

Por tanto:

Mandamos a todos los Tribunales, Justicias, Jefes, Gobernadores y demás Autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente Ley en todas sus partes.

Dado en el Real Sitio del Escorial, a 26 de julio de 1878. YO EL REY. El Ministro de Hacienda, Manuel de Orovio.


sábado, 1 de agosto de 2026

MALAGA, 1 DE AGOSTO DE 1902. TERREMOTO EN LA MALAGUETA (II).

Excmo. Sr. Gobernador Civil de este Provincia

Excmo. Sr.

Los propietarios de fincas urbanas y vecinos de la Malagueta que suscriben tiene de exponer a V.E. que en el sitio próximo al Faro naufragó una fragata de guerra alemana cuyos materiales extrae una empresa particular; que las cargas de dinamita que emplea deben ser excesivas porque producen al explotar fenómenos sísmicos que imprimen en este casos movimientos de traslación y oscilación que suelen durar hasta cinco segundos y algunas veces más; que teniendo los efectos de estos terremotos que a diario se registran, dirigieron por medio de la prensa (Unión Mercantil del 14 de abril y 21 de junio últimos) un ruego al contratista, a fin de que emplease menos cantidades de dinamita en cada barreno, ruego que no ha sido atendido porque continúan las explosiones tanto o más violentas que antes en detrimentos de estas casas y causando penosas impresiones sobre todo a las personas que se encuentran enfermas. Es evidente que el interés del contratista le aconseja obrar, cuando persiste en ello, pero la seguridad de estos vecinos exige lo contrario, por lo cual tenemos el honor de dirigirse en suplica de quien, si así lo viese justo, se digna hacer cesar este estado de cosas.

Y así lo esperamos, de la recta Autoridad de V.E. cuya vida guarde Dios muchos años.

Málaga, a Agosto de 1902.

Julio Gómez p.p. Leandro Olalla, Juan Encino, Ramón Leal Herrera, Francisco Hurtado de Mendoza y Carrión; Francisco Álvarez Net.


Carta al Sr. Gobernador Civil fechada en agosto de 1902. Archivo Municipal de Málaga. Investigado por Ana María Espinar Casajú.

martes, 28 de julio de 2026

MALAGA, 28 DE JULIO DE 1957.

 

Málaga, 28 de julio de 1957. Sucede un abordaje accidental, causada por la espesa niebla, entre el tanquero José Calvo Sotelo de CAMPSA y el petrolero israelita Yamsolef, en aguas del Estrecho, dirigiéndose desde allí al puerto de Málaga. El Estudio Arenas toma esta interesante imagen en el atraque de Muelle núm. 1 de Ricardo Gross del Puerto, como la villa histórica y su centenaria araucaria en el Paseo de la Faro, Archivo Fotográfico CTI Universidad de Málaga. Agradecer a Antonio Checa que tiene la edición del periódico Sur de 30 de julio de 1957 con el detalle de accidente.

martes, 21 de julio de 2026

TORROX, 21 DE JULIO DE 1860.

 

Torrox, 21 de Julio de 1860. Administración principal de Propiedades y Derechos del Estado de la provincia de Málaga. Por disposición del Ilmo. Sr. Director general de Propiedades y Derechos del Estado, fecha 18 de abril último y a los 30 días de publicado este anuncio en la Gaceta de Madrid, tendrá efecto la segunda subasta por no haber habido postor en la primera, de la obra de derribo de dos casas en la villa de Torrox, procedentes de bienes del clero, mediante al estado ruinoso en que se encuentran, bajo las condiciones facultativas y económicas que se dicen en los dos pliegos que con el presupuesto de gastos se insertan a continuación. Y para que llegue a conocimiento de todos los que quieran interesarse en dicha obra de derribo y en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 2º del Real decreto de 27 de Febrero de 1852, se hace notorio por medio de dicho periódico y Boletín oficial de la provincia.

Presupuesto de gastos. Por el derribo de la casa calle de Sevilla, número 1, de 10 peones de albañil a 6 reales precio mínimo, 60; por 120 burros para sacar los escombros, 3 reales uno, 120; por 30 peones para conducir aquellos, a 4 reales, 120; por 100 burros para sacar los escombros de la casa calle de la Villa, a 3 reales uno, 300; de 25 hombres para conducirlos, a 4 reales, 100; y jornales de maestro de obras, 50. Total 990 reales.

Valor de los materiales. Por 700 tejas de la casa calle de Sevilla, número, 100; y por 15 palos, a 4 reales, 60. Total 160 reales. Resumen. Importa el gasto 990 e ídem el ingreso 160. Diferencia en reales vellón, 830.

Pliego de condiciones facultativas. 1ª. Será condición precisa que el contratista se obligue a demoler por su cuenta la casas núm. 1 de la calle, bajo las reglas que prescriba la Autoridad local. 2ª. Será asimismo de su cuenta la extracción de los escombros de la citada casa y los de la calle de la Iglesia, núm. 4, conduciéndolos a la acequia y raude extramuros del pueblo. 3ª. La demolición se verificará desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la tarde consecutivamente en los días que designe dicha Autoridad local. 5ª. Dicha obra se ejecutará con toda perfección, según requiere su importancia, pues si lo mereciese la aprobación del maestro que la Autoridad local designe para su reconocimiento, será de cuenta del rematante su reposición hasta que se llene cumplidamente aquella. Dicha obra ha de ser concluida a lo más tarde en el término de 12 días.

Pliegos de condiciones económicas. 1ª. El contratista se obligará a verificar el derribo con sujeción a las condiciones que se explican en el pliego de las facultativas. 2ª. No se admitirá postura que exceda de los 830 reales que resultan contra el Tesoro, deducido los 160 valor de los materiales, de los que se hará cargo el contratista. 3ª. El que tome parte en la subasta acreditará haber entregado en la Caja de Depósitos de esta provincia 83 reales, 10 por 100 de aquella cantidad, el que se le devolverá tan luego como termine el acto si su proposición no fue admitida, reservándose únicamente hasta la conclusión que la obra de derribo si el remate quedase adjudicado a su favor. 4ª. Dentro de los tres siguientes días al en que se le comunique la aprobación de la subasta por la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado ha de dar principio al derribo, dándole por terminado lo más largo a los 12 días. 5ª. La subasta será en esta capital bajo la presidencia del Sr. Gobernador civil de la provincia, asistido de los Sres. Administrador y Oficial primero Interventor del ramo y Escribano de Rentas a los 30 días de publicación de este pliego en la Gaceta y en la villa de Torrox ante el Alcalde constitucional y Síndico de la misma corporación con presencia de Escribano que dé fe. 6ª. A las doces de la mañana del día que se designe en el Boletín oficial de la provincia y por anuncios, principiará la admisión de proposiciones que serán en pliegos cerrados, acompañando la carta de pago del depósito que queda referido; y a las doce y media se procederá a la apertura, declarando la postura más ventajosas. 7ª. En caso de resultar dos o más proposiciones iguales, se abrirá en seguida nueva licitación por pliegos cerrados, en la que solo tendrán parte los firmantes de aquellos; y sí así quedase empatada, se adjudicará por medio de sorteo. 8ª. Las proposiciones se extenderán con arreglo el modelo que se estampa al final, no siendo admisibles las que alteren cualquiera de la condiciones estipuladas. 9ª. La entrega de la cantidad por que queda tendrá lugar verificado y reconocido el derribo, a cuyo fin la Administración cuidará de hacer el pedido de fondos con la debida oportunidad. 10ª. El contrato se elevará a escritura pública luego que recaiga la aprobación del remate por la Dirección general del ramo, siendo de cuenta del contratista los gastos de ella. 11ª. Si el contratista faltase a cualquiera de la condiciones estipuladas, pierde a más de las cantidad depositada, todo cuando hubiese gastado en el derribo, quedando asimismo responsable con sus bienes presentes y futuros a cuanto previene el Real decreto de 27 de Febrero de 1853 e Instrucción de 15 de Septiembre siguiente.

Modelo de pliego de proposición que se menciona en la condición 8ª del presente. D..........., vecino de …............ me obligo a ejecutar la obra de derribo que comprende el presupuesto que se pone de manifiesto, bajo las condiciones facultativas y económicas de las pliegos que le acompañan, en la cantidad de....... reales vellón. (Fecha y firma). Málaga, 21 de Julio de 1860. El Administrador principal, Ignacio G. de la Torre.

viernes, 17 de julio de 2026

SANTIAGO DE CUBA, 17 DE JULIO DE 1898.

 

Santiago de Cuba, 17 de julio de 1898. El Reina Mercedes, fue capturado cuando los defensores de la ciudad se rindieron, tras lo cual fue reflotado por la Armada de los Estados Unidos entre el 2 de enero y 1 de marzo de 1899, y remolcado hasta el Astillero Naval de Norfolk, Virginia, y luego al Astillero Naval de Portsmouth, en Kittery, Maine, adonde llegó el 25 de agosto de 1900, para su reparación.

Fue transformado en portón sin propulsión (YFN) y en 1905 fue destinado a Newport, Rhode Island. En 1912 vuelve a los Astilleros Navales de Norfolk, para su transformación en buque de alojamiento estacionario (APL), destinado a Annápolis, donde sirvió como buque de alojamiento de cadetes, con la designacion IX-25.

Vuelve a enarbolar la bandera española en 1920 en un gesto de amistad durante la visita del acorazado Alfonso III a Annápolis.

Fue dado de baja en una ceremonia a la que asistió el embajador Areilza y fue desguazado en Boston Metals. Co., de Baltimore (6 de septiembre de 1957).

miércoles, 15 de julio de 2026

NUEVA COLONIA AURIFERA EN LA ISLA DE VANCOUVER.

 

NUEVA COLONIA AURIFERA EN LA ISLA DE VANCOUVER

Si los aventureros españoles e ingleses del siglo XV pudiesen ver el estado actual del mundo, mirarían con una mezcla de envidia y satisfacción la realización de sus dorados sueños llevada a cabo por una remota posterioridad. Si hemos de dar crédito a las noticias de sus entusiastas visitadores, en la isla de Vancouver los antiguos descubridores, podían casi haber reconocido otro objeto de sus constantes pesquisas en un paraíso terrestre, que es al propio tiempo un depósito de riquezas. Según ellos, el clima es igual al del Mediodía de Francia; las raíces de las yerbas son tan gruesas como cebollas; los rebaños de todas clases tienen abundantes pastos todo el año; el mar está cuajado de ricos peces, y pueblan los bosques árboles de maderas preciosas. Además, lo cual vale más que todo, al presente no se conoce allí contribución de ninguna especie que contriste al pobre colono. El Gobierno local no ha impuesto hasta ahora derecho ninguno sobre los géneros que, probablemente, a falta de todo cambio, no se habrán importado en mucha abundancia del exterior, y en total, parece que para aquellos que miran con indiferencia las comodidades de la civilización, la isla de Vancouver, sin excepción alguna, es la parte más agradable de la superficie de la tierra.

Sin embargo, la experiencia nos dice que esta feliz combinación de riqueza con la baratura no puede durar mucho tiempo. Al año o dos de sus respectivas excavaciones, California y Melbourne fueron más caras que Londres o Nueva York, y hasta el presente hemos visto que las mismas causas producen en un grado más o menos modificado unos mismos efectos. Los mineros que se han enriquecido necesitan comodidades de todo género; el país exige caminos, ferrocarriles y fortalezas, y las necesidades de la vida se satisfacen difícilmente cuando todos los trabajos agrícolas se abandonan ante el afán de buscar oro. Con todo, el clima, la fertilidad del suelo y la ventajosa posición insular existirán siempre y debe esperarse que la administración regular que ha bastado que unos cuantos colonos diseminados llegará a ser el gobierno de una comunidad populosa y bien organizada.

Los primeros aventureros californianos no pertenecían seguramente a las clases más acomodadas ni más respetables de la sociedad; y aunque los actos de los cómites de vigilancia indican la presencia de una conciencia pública intermitente en San Francisco, es preciso que pase mucho tiempo antes de que una ciudad o un Estado pueda esperar salir de una condición en la cual la vida y la propiedad carecen de seguridades. El carácter norteamericano no peca de pacífico ni de conciliador, y los naturales mejicanos, indios y mestizos se han visto tratados como enemigos o como una raza inferior y conquistada, mientras que la clase legisladora, demasiado ocupada en sus negocios para atender a la política, ha abandonado en general la dirección de los negocios públicos a los jugadores, a los rufianes y a los estafas.

No cabe duda de que esta mezcolanza desaparecerá con el tiempo, pues los americanos poseen una facultad instintiva para reprimir los abusos cuando se hace intolerables; pero al mismo tiempo sería poco grato que semejante estado de cosas se introdujese en un establecimiento británico, si bien por ahora parece que la isla de Vancouver sufrirá la misma anarquía que prevalece en California. Afortunadamente en la ocasión presente no hay ninguna razón para temer la forma de usurpación que, a tratarse de un territorio situado en las fronteras de otros Estados, pudiera considerarse como peligrosa. Aunque la posesión de colonias auríferas adicionales es comparativamente insignificante para Inglaterra, sería muy sensible que el honor nacional se encontrarse comprometido en una cuestión territorial, y debemos congratularnos de que la mayoría del primer cuerpo de aventureros se componga de súbditos de la Corona que no hará menos leales su temporal experiencia de las instituciones americanas. Ásegurase que un gran cuerpo de mineros de Cornuailles, la clase más respetable de colonos, ha dejado ya San Francisco por los campos auríferos de Vancouver, y no tendría nada de particular que la oprimida población de las diferentes razas coloradas buscase gradualmente en la misma región un retiro seguro huyendo de sus intratables vecinos de California. Las tribus indias de la isla, como igualmente todos los naturales dependientes de la compañía de la bahía de Hudson, aunque belicosos, son amigos de los ingleses, y felizmente no hay allí ninguna población conquistada ni medio civilizada que conciliar a que sujetar.

Por lo demás, hay terreno sobrado al interior y a lo largo de las costas del Pacífico donde pueda desahogarse el genio emprendedor de los norteamericanos, y sería muy de desear que se ensayasen dos sistemas distintos de colonización el uno al lado del otro. En tanto que los colonizadores sean ingleses o de cualquier otra nación menos norteamericanos, no hay que temer ningún proyecto de conquista. En California no hay un sobrante de población para formar con ella un ejército invasor, y una división de la escuadra del Pacífico puede hallarse dispuesta a cualquier hora para proteger la isla en caso de necesidad. Parecería una cosa extraña si en lo sucesivo surgieren nuevas relaciones de amistad o de hostilidad entre Rusia e Inglaterra a causa del contacto de sus posesiones al otro lado del globo. Empero es prematuro por ahora hacer teorías sobre los destinos de una colonia que debería ser prácticamente independiente tan luego como adquiera riqueza o población. Además, el oro de la isla de Vancouver, cualquiera que sea su condición política en las costas del Pacífico, llevará la misma dirección en tanto que Inglaterra siga siendo el Imperio del mundo. La recomendación del nuevo comité para que la Corona vuelva a incorporarse de la isla de Vancouver debería ponerse en práctica sin pérdida de tiempo. (Times). Gaceta de Madrid, núm. 228, de 16 de agosto de 1858.

martes, 14 de julio de 2026

PUERTO NAPOLEON III EN CHERBURGO

PUERTO NAPOLEON III EN CHERBURGO

Ante todo empecemos por examinar por qué se le ha llamado hasta ahora la bahía interior; y decimos hasta ahora, porque en adelante llevará con justa razón el nombre de Napoleón III.

El proyecto primitivo se concretaba a crear en nuestras costas de la Mancha, o sea en Cherburgo, una rada que sirviese de refugio. Después ateniéndose a lo propuesto por la célebre comisión de 1792, se juzgó indispensable añadir a la rada un puerto y un arsenal militar. Posteriormente, el Emperador Napoleón I por decreto de 1803 mandó construir el arsenal de Cherburgo y formar con toda urgencia un ante-puerto que abriese paso inmediatamente a la rada, una bahía para armar a los buques contigua al ante-puerto y otro puerto interior.

En su consecuencia detrás del ante-puerto y de la bahía contigua, y decimos detrás con respecto a la rada donde toma el nombre interior, siguiendo una línea paralela al eje común de las primeras obras. Menos que cada uno considerado aisladamente, está colocado a la vez, si se nos permite la expresión, sobre uno y otro, de modo que prolongado el eje de las puertas de la esclusa de comunicación entre la bahía para armar los buques a flote y el ante-puerto, cortaría perpendicularmente en su mitad el eje longitudinal del puerto interior. En otros términos, parecemos que vistos en un plano general del puerto estas tres divisiones presentarían con baste exactitud tres paralelógramos, el mayor de los cuales descansaría sobre los dos pequeños; pero estos que están muy aproximados, se saldrían de nivel de la longitud, el uno hacia la derecha y el otro hacia la izquierda, desnivel que sería empero menor que la distancia comprendida en las líneas paralelas formadas por la longitud del puerto interior y de los otros puertos.

El puerto interior tienen dos esclusas: por la primera se comunica directamente con el ante-puerto, y por la segunda con el dique destinado a flote los buques.

Las primeras obras del puerto interior se comenzaron en 1836; por lo tanto hay 22 años que se trabaja en él. Para comprender el motivo de haber durado tanto estas otras debemos advertir que, consideradas en conjunto, se dividen en dos partes, cada una muy notable; a saber: lo que propiamente se llama puerto, y los trabajos de la ribera, esto es, las gradas de construcción y los diques de carena. Además debe tenerse en cuenta que las obras del dique no se empezaron hasta 1833, que no pudieron estar terminadas hasta 1852, y que en todo este tiempo la mayor parte de recursos, así en gente como en dinero, hubieron de destinarse especialmente a las obras de dique, por ser un preliminar indispensable.

El puerto tiene lo menos 420 metros de longitud, casi medio kilómetro, por una anchura de 200 metros, y una profundidad, que es igual en todas partes de 9 metros debajo del nivel de las mareas más bajas, y 18 metros debajo del nivel de los muelles.

En el fondo del puerto hay canalizos en dirección longitudinal, con hoyos destinados a recibir los muertos de hierro forjado dond puedan amarrarse los buques.

No diremos que el puerto Napoleón III sea la obra más grandiosa de las que en su clase hay en el mundo; pero sin duda es una de las más dignas de examen por las dificultades que se han vencido, por la inteligencia con que se dispusieron sus planos, y por la solidez y término de la ejecución. Abierto no solo en la peña común, sino aun en pedernal, ha permitido este puerto a los operarios continuar los trabajos sin temor de las grandes invasiones del agua. Por otra parte, los trabajos de barrena, aunque han sido los más difíciles, han producido también resultados tan notables como nunca se hayan obtenido. Un hecho bastará para probar los grandes esfuerzos que se han necesitado en Cherburgo; si no estamos trascordados, en la carga de un barreno se emplearon una vez 4.000 kilogramos de pólvora con el cual podía volarse por completo una ciudad y reducirsela a cenizas.

La sustitución de este sistema de grandes barrones no ha dado con respecto a la brevedad de los trabajos y la disminución de su coste todo el resultado que algunos le habían atribuido; sin embargo, ha prestado un servicio real y notable regularizando las necesidades del personal.

El agua del puerto Napoleón III entra y sale por dos esclusas, una correspondiente al ante-puerto y otra al dique contiguo: esta podría, en caso necesario, cerrarse por medio de puertas, y la otra por medio de una presa. Solo la primesa está completamente terminada y en disposición de destinarse al servicio. Una y otra mientras se ha trabajado ha estado separadas del mar por medio de paredes de cal y canto construidas sobre la peña.

Las siete gradas de construcción están colocadas en líneas que respectivamente resultan paralelas en la parte del puerto que por esto ha tomado el nombre de muelle de los astilleros. De estas siete gradas cinco son bastante grandes para poder construirse en ellas navíos de las mayores dimensiones.

Las tres que están situadas más hacia el Norte no tocan inmediatamente al puerto: en el espacio intermedio se construyó un astillero donde se puede hacer encallar sin riesgo un buque que estando en el puerto peligrase de irse a fondo antes de dar tiempo a que se le introdugese en los diques de carena. La longitud de este astillero es de 120 metros, y su anchura de 30.

Es inútil recordar que el navío Ciudad de Nantes estaba en una de las gradas del puerto Napoleón III, el botarlo al agua, después de haberse llenado la había interior, será uno de los más imponentes espectáculos marítimos del programa de las fiestas presididas por el Emperador.

En la bahía hay seis fondeaderos para carenar buques de primer orden, y otro destinado para buques de menor porte; dos en el muelle Suffren y cuatro en el muelle de las carenas.

Los dos primeros, no solamente son los más espaciosos de Cherburgo y de Francia, sino también los de mayores proporciones a los de todas las naciones marítimas. Su longitud es de unos 440 metros, y su anchura de 28 a 30 metros. No olvidemos que ha sido preciso abrirlos en pedernal.

Los cuatro situados en frente están construidos de dos en dos de iguales dimensiones. Los dos del centro tienen 100 metros de longitud interior, y los de los extremos solo 90 metros. La anchura es en todos igual a los del muelle Suffren.

Nada merece en nuestro concepto ser estudiado tanto como el sistema de acueductos de aspiración y evacuación que une estos cuatro fondeaderos para carenas entre sí y con el punto común en que hay los aparatos de desagüe inventados para Cherburgo. Estas combinaciones no tienen ejemplo en los trabajos hidráulicos de la marina. Sin entrar en explicaciones facultativas que no son de nuestra incumbencia, solo podemos decir que por medio de estas combinaciones se podrá a cualquier hora, si sobreviene una necesidad, desviar a una carena y no al puerto todas las aguas que incomodasen en otra carena.

He aquí una idea sucinta del puerto de Napoleón III y las obras adjuntas. Los gastos consiguientes a la excavación del puerto, las gradas de construcción, los muelles y las esclusas de entrada subirán probablemente por la construcción de los fondeaderos para carena ascenderán a 10.000.0000 francos. Este total de 26.000.000 francos, divididos en 25 presupuestos anuales hasta terminar las obras, se convierten en un millón de francos anual de gasto.

Solemne y bello espectáculo ofrecerá el pabellón cubierto de terciopelo y franjas de oro que ocuparán Sus Majestades El Emperador y la Emperatriz, rodeados de Príncipes y de millares de concurrentes, que verán como las aguas del mar avanzan con furia, allanan todos los obstáculos, salvan todas las barreras, y dando al aire ruidoso murmullo entran en posesión de su nuevo dominio. Ora solo se dé paso al paso por un dique, ora se le facilite la entrada por los dos, ora los concurrentes prrorrumpan en entusiastas y ruidosos aplausos, ora enmudeciendo de sorpresa contemplen en silencio ese gradioso espectáculo, no vacilamos en afirmar que nunca habrá presenciado nadie un cuadro más imponente, fruto de los esfuerzos del ingenio humano en lucha con la naturaleza, asombrosa combinación de los servicios cálculos de la ciencia y de las fuerzas majestuosas y vivas de la naturaleza.

Allí será fácil formarse una idea regular de los imposibles que se han debido vencer y de los resultados a que puede aspirar la actividad de un gran pueblo marítimo, auxiliada por el cuerpo de Ingenieros, tan inteligentes como laboriosos, y por Oficiales hábiles y resueltos.

La inauguración del puerto Napoleón III es el triunfo definitivo, y la Francia se enorgullece de ello, de una idea nacional por excelencia. La Francia ha querido tener un gran puerto en la Mancha, y lo ha querido, no solo a despecho de los obstáculos materiales, puesto que la naturaleza se lo ha negado todo a Cherburgo, sino también más de una vez a despecho de la inercia sistemática de sus Gobiernos.

Si el primero y el segundo Imperio han marchado espontáneamente al frente de Francia en esta senda, no ha sucedido lo propio con todos los Gobiernos. Sin embargo, no deja de ser admirable que Luis XIV, la República, el Imperio, la Restauración y la dinastía de Julio, secundados o movidos por la voluntad invariable de la nación, todos han puesto manos a este obra. Ignoramos si en algún otro asunto la Francia ha seguido su instinto con tanta perserverancia en medio de nuestros trastornos políticos. Así pues, las fiestas de Cherbirgo serán una negativa terminante de estas acusaciones en que se nos atribuye tan gratuitamente incertidumbre en las miras e inconstancia en los proyectos.

A estos detalles podemos añadir las siguientes noticias. Las obras del dique empezaron en 1783, habiéndose terminado en 31 de Diciembre de 1853. El importe total de estas obras es de 67 millones de francos gastados de esta forma: de 1783 a 1803, 31 millones; de 1803 a 1830, 8 millones, y de 1830 y 1833, 23 millones. Se estiman en 120.000 francos los gastos anuales de conservación de estas magnifícas obras.

El dique, cuya longitud es de 3.712 metros de un canalizo al otro, está defendido por piedra arenisca de Rousle; el consumo de esta piedra exige anualmente casi 3.000 metros cúbicos de nuevas piedras.

Los grifos Este y Oeste están cubiertos de piedras confeccionadas artificialmente con cementos hidráulicos. Cada piedra tiene 30 metros cúbicos de volumen y pesa 44.000 kilogramos.

Los principales obras defensivas de Cherburgo son: El fuerte de la isla Peléc, comenzado en 1783 y terminado 1794; el fuerte de Chavagnac; el fuerte de Querqueville; el fuerte de Flamands; el fuerte de Homet y la batería Santana.

El ante-puerto de Cherburgo fue inaugurado en Agosto de 1813 en presencia de la Emperatriz María Luisa. El dique para armar a flote los buques se terminó en 1829. El puerto interior, o sea el puerto Napoleón III, ha constado unos 16 millones de francos. (Moniteur de la flotte). Gaceta de Madrid, núm. 228, de 16 de agosto de 1858.

 

Exhaustos de noticias importantes vienen los periódicos extranjeros, hasta tal punto, que casi todos se ocupan en los acontecimientos de Cherburgo. Reproducimos, pues, lo más interesantes de estos.

La travesía de SS.MM. Imperiales desde Cherburgo a Brest, favorecida por un tiempo magnífico, se ha realizado con toda felicidad. Los 40 buques que escoltaban al Bretaña navegaron toda la noche con el mayor orden, cada uno en el puesto que se había designado. A la una de la tarde del día 9 entró la escuadra en el puerto, e inmediatamente las baterías de los fuertes escalonados a lo largo de la costa saludaron al pabellón Imperial con tres salvas de artillería. La población de los campos, agrupada sobre las alturas, y los habitantes de la ciudad, que formaban una masa compacta en todos los puntos desde donde se podía ver el mar, agitaban sus pañuelos y sombreros y mezclaban sus aclamaciones con el estampido del cañón.

Para dirigirse a tierra el Emperador ocupó la canoa en que Napoleón visitó las bocas del Escaldas y las defensas de Amberes en 1811. SS.MM. Imperiales fueron recibidos a su desembarco por el Mariscal Baraguay d´Hillers, el Vicealmirante la Place, Prefecto marítimo, los Oficiales de Marina y del ejército de tierra y todas las Autoridades marítimas y civiles. SS.MM. Hallaron debajo de un elegante arco de triunfo al Maire de Brest, que presentó al Emperador las llaves de la ciudad, y pronunció un discurso en que se hizo intérprete de los sentimientos de grantitud y alegría de toda la población.

El Emperador contestó que hacia mucho tiempo deseaba visitar la ciudad de Brest; que agradecida la acogida que se le hacia en ella, y esperaba que durante los días que permaneciese en dicha ciudad podría resolver muchas cuestiones de gran interés, en las que ya se había ocupado antes de su partida.

En seguida se dirigieron SS.MM. a la iglesia de San Luis, donde se cantó un solemne Te Deum en acción de gracias por la visible protección que el Cielo dispensa a la Francia. He aquí los dirigidos a la Emperatriz:

Discurso del Sr. Obispo de Quimper a la Emperatriz.

Señora: Vuestra graciosa presencia recuerda a este pueblo su querida Duquesa, cuyo Real esposo era también el padre del pueblo. Una voz tan elocuente como respetada hizo saber a la Francia que erais piadosa y católica. Vuestras buenas obras se lo están repitendo todos los días. La vieja patria de Juana de Penthiébre y de Juana de Montfort es buen Juez en materia de valor y de sacrificios. Se ha estremecido con las relaciones de la firmeza que hace poco desplegásteis con una dolorosa circunstancia. Habéis adquirido, Señora, todas las simpatías y todos sus votos. Rogará a Dios os proteja siempre, bendiga al Emperador y vele sobre vuestro hijo bien amado, a fin de que le haga digno como lo esperamos, de sus destinos.

Discurso del Alcalde de Brest en los relativo a la Emperatriz

En cuanto a vos, Señora, habéis rodeado el Trono de muchísimas acciones caritativas de muchísimas cualidades preciosas, de muchos encantos naturales, para que dejeis de encontrar en la tierra armonicana, en la que la lealtad es tradicional, todo el profundo y respectuoso afecto a que sois acreedora. La Providencia, concediénse un hijo, no solo ha querido colmar de alegría vuestro corazón de Emperatriz y dar un objeto a vuestra ternura de madre; ha querido también hacer que se amara, aún más si cabe que lo que se la amaba por todos sus pueblos, a aquella cuya dicha de familia ha llegado a ser una prenda de seguridad para el porvenir de Francia, y cuyas eminentes virtudes habían ya obligado, hasta a los más desgraciados por varios títulos, a bendecirla. Dejadmen deciros con todo el afecto y sencillez de la grandeza bretona: Señora, os amamos con todo nuestro corazón.

Para el Emperador, para V.M. y para el Príncipe Imperial, los habitantes de la antigua Bretaña sabrán tener en toda ocasión corazones y brazos.

Whitehall, 9 de Agosto de 1858. El muy honorable Spencer Horacio Walpole ha recibido el siguiente despacho del Conde de Malmesbury, fechado en Cherburgo el 5 del actual.

Caballero: Tengo el honor de informaros que S.M. el Príncipe y S.A.R. el Príncipe de Gales han llegado aquí a las seis y media de la tarde en el yacht Real después de una travesía de cinco horas desde Osborne. La Reina iba acompañada por el Conde de Delavaar, Sir John Packington, yo, la Condesa de Dessarty, Miss Baltell.

La escuadra de escolta se ha unido al yacht a cinco millas de Cherburgo, y entró en el puerto en dos líneas, navegando en el centro el yacht Real. La Reina ha sido recibida con

una salva general de nueve navíos de líneas y una fragata y por la de una batería. Esta salva fué devuelga por los buques ingleses. Dos mil disparos simultáneos de cañon han causado el efecto mas sorprendente. El yacht Real ha anclado en la línea de batalla francesa, rodeado por la escuadra, a las ocho y media.

El Emperador y la Emperatriz fueron a bordo, y se les hizo una salva general. SS.MM. Iban acompañadas del Prefecto marítimo, del Almirante de la flota, del Ministro de Marina, del General Pelissier, del Mariscal Baraguay d´Hillers, de los Generales Niel y Mac-Mahon y de la Princesa Essling. SS.MM. Se retiraron a las nueve y media al estruendo de las salvas generales y a la claridad de la iluminación de los buques de guerra ingleses. Hoy la Reina se desayunará con el Emperador en la Prefectura, y comerá con S.M. a bordo del Bretaña.

Mañana a medio día la Reina se propone, regresar a Osborne (Isla de Wight). La Reina y la familia Real gozan de perfecta salud, y se muestran muy satisfechas de la recepción que se les ha hecho.

Tengo el honor, firmado, Malmesbury. Al muy honorable S.H. Walpole, miembro del Parlamento, etc.

El Emperador Napoleón ha mandado levantar una pirámide de granito en frente del nuevo estanque de Cherburgo, en conmemoración de la visita de la Reina Victoria. (Morning-Herald).


miércoles, 8 de julio de 2026

COLONIZACION DE SIERRA MORENA.

 

COLONIZACION DE SIERRA MORENA

Hace ya muchos años que es objeto de discusión entre nosotros la colonización de España en general y especialmente de Sierra Moreno, y en diversas épocas este pensamiento se ha agitado con mas o menos calor, pero siempre con poca fortuna. El último esfuerzo oficial que se ha hecho en pro de la colonización se debe al celo y a la reconocida inteligencia de un funcionario del Ministerio de Fomento que no hace quizá un año formuló un proyecto digno de estudio, no solo por el alto objeto que encerraba, sino por el modo con que estaba concebido.

Excusado es que nos detengamos a encomiar un pensamiento de utilidad tan reconocida que nadie se atreverá a poner en duda; basta que digamos que el trabajo referido quedó, como otros muchos, sepultado en el olvido de nuestra pereza o en el revuelto mar de las continuas oscilaciones que tan asendereados nos trae. Sabemos que en tanto no dejemos de preocuparnos de coas que tan distraidos tienen los ánimos, y que realmente son de escasa utilidad para el bien público, no podrá entrarse a resolver ese y otros problemas, en los que indudablemente está cifrada la suerte del país; pero cumple a nosotros promover y esclarecer cuestiones de tan importancia como la de que tratamos. No importa que hoy no se pueda alcanzar objeto de tanto precio; la necesidad y el tiempo traerán la resolución práctica de esta y otras cosas, a las que no se podrá resistir en presencia de la marcha progresiva de nuestro siglo.

Entre los grandes despoblados que encierra nuestra hermosa Península es el mayor sin duda el que vamos a ocuparnos, y disfruta de las más ventajosa situación por su posición meridional, la abundancia de sus aguas y la riqueza de productos de todas clases. El gran desierto que ciñe a las provincias de la Bética es uno de los más extenso de Europa, y su feracidad la acreditan los indelebles testimonio de la inmensa población que le cubría en lo antiguo.

Parte principal y como cabeza de esta notable derivación geológica es la sierra llamada de Segura, de cuyos grandiosos valles hasta decir que a fines del siglo último le fueron calculados más de 400.000.000 de pinos. En tiempo de los fenicios, cartagineses y romanos florecía aquel hoy abandonado país; le cruzaban hermosos caminos, cuyos vestigos apenas hoy se perciben desde Cartagena a Castulo, de Andújar a Sirapio, Mérida y Lisboa. En tan extensa comarca que, como se propuso en Cádiz, debiera formar por sí sola una provincia, y tener una administración propia y una capitalidad entre el inmenso círculo de Almería a Ciudad Ral, de Albacete a Granada y de Jaén a Murcia, ha desaparecido en poco tiempo una mita quizá de su arbolado; existe un solo camino transitable, ni de los proyectos de colonización se han realizado más que el que llevó a cabo el ilustre Diputado provincial de Jaén D. Pedro Fernando Martinez, que fundó, aunque sin la protección debida, la población de la Isabela. Empero de la sierra de Segura y adyacentes, aunque nudo o centro principal o enlace íntimo de la cordillera Moriana o Bética Orto septentrional, es cosa para tratado aparte, limitándose por hoy al resto de la gran cadena que, ciñendo al Guadalimar y Guadalfeo y cruzando Despeñaperros, se prolonga entre Andalucía, la Mancha y Extremadura hasta atravesar la Lusitania.

El despoblado principal de ella corre de la izquierda (si vamos de Madrid) del camino real a Cádiz hasta los límites de la provincia de Sevilla. Son más de 40 leguas de eje, y el territorio abandonado tiene de 7 a 10, 12 y 14 leguas de anchos desde el arrecife y las inmediaciones del Betis hasta la comarca en aprovechamiento de las provincias del lado acá de los montes Morianos.

Esta vasta extensión después de la sierra de Segura, hasta las de Sevilla, Niebla y Algarbe, que son sus eslabones extremos se divide naturalmente en estas proporciones prinicipales.

1ª. La de la izquierda del camino Real, que llamaremos de Montizon, por el nombre allí de la sierra, forma un distrito especial. La población de Aldea Quemada, hoy con Ayuntamiento, Montizon y Almuradiel, de las colonias de Olavide, son puntos prinicipales de ella.

2ª. La otra parte de aquellas nuevas poblaciones desde Despeñaperros hasta Poniente constituye un segundo distrito al que debe dar su nombre Despeñaperros mismo. En él existen ruinosos elementos de aldeitas que trazó el gran Olavide, llegando a Hortezuela, San Lorenzo, etc. Este territorio se extiende hasta la noble población de Socueca, donde concluyó el gran conflicto de Bailén, y al valle de Herrumblar, cuyo ría toma otras diferentes nombres hasta su origen en la Mancha, de donde recoge aguas para atravesar con ellas, como sus colaterales, la cordillera y llevarla coomo en tributo forzado al Betis.

3ª. La parte entre las nuevas poblaciones y el río Yeguas, que separa a Jaén de Córdoba, y del Guadalquivir en ancho, se divide en tres grandes secciones: primero la oriental o desde el río Yeguas hasta el Guadalmellato y adyacentes, que comprende en sus cumbres la espaciosa llanura de la Saliega; la extensímia dehesa de la Jara y una gran parte de la antigua Beturia y del país de los Turdulos y Turdetanos. Esta sección puede denominarse Sierra de Montoro, Fuencaliente y Pedroches.

4ª. Sigue a Poniente de ella el espacioso valle de Guadamellan (el Almirato o braci-largo, cuyas confluencias forman la figura de abanico o imita la de los dedos abiertos de la mano) y el de Guadiato o río Santo antiguo, que aún conserva su denominación oriental, medio árabe, medio helénica, y que como el anterior y casi todos los de Sierra Morena, después de recoger las aguas de las vertientes septentrionales de ella, la rompen o cortan para correr al Mediodía, llevando las suyas al gran Tartesio o Bétis, fenómeno geológico asaz notable. Este distrito puede llamarse central de la sierra de Córdoba a no apellidarlo por el nombre de Turdulos o Turdetanos que la cubrían, o por el de su capital Beturce.

5ª. La sección occidental de la sierra de Córdoba la forma la vastísima cuenca del Bembezar y de sus tributarios, la cual se extiende desde la anterior, y desde el Guadalquivir hasta Extremadura, confinadno con Azuaga y hasta la provincia de Sevilla, y aún tiene vertientes y recoge aguas aquel rio de más allá de los límites de aquellas provincias y de la cordilleras que las demarcan.

Este desierto, que por sí oslo excede en extensión a algunos de los cantones helvéticos, a algunos de los pequeños Estados del Norte de América y a muchos de los Principados de Alemania, parece conservar su antiguo nombre, El Tardón, que llevaba también el monasterio de basilios, situado en el centro y cabecera de aquella provincia meridional.

El resto del despoblado de la Sierra Morena, entre Sevilla y Huelva, Extremadura y Portugal, lo consideramos después separadamente. Las cinco secciones en que por la naturaleza y la topografía se divide este gran desierto del Mediodía de la Península son por lo tanto: 1ª) El de Montizon, 2ª) El de Despeñaperros, 3ª) El de Sierra de Montoro, Fuencaliente y Pedroches; 4ª) El central de la sierra de Córdoba o de los Turdulos, y 5ª) El del Tardón.

Y a la extremidad de esta cadena están la sierra de Segura a Levante, y las de Sevilla y Lusitania a Poniente; pudiendo considerarse también adyacente de este territorio el extensísimo valle de la Alcudia (Mancha) al Norte y lindando con las sierras de Córdoba y Fuencaliente.

El colonizar estos áridos desiertos y aprovechar sus feracísimos terrenos, su hermoso clima, su superabundancia de aguas y su ventajosa posición central en el Mediodía de la Peninsula, es posible hacerse, tan pronto y como las inmensas facilidades que pueden proporcionarse, poblandpo aquellos territorios de gente activa, que convierta en lugar de civilización lo que hoy es residencia de las fieras.

En cuanto al distrito de Montizon lo consideramos ahora unido al de Despeñaperros, pues a ambos se extienden las nuevas poblaciones de Olavide. La criminal indolencia, la ignorancia o el desacierto de nuestros gobernantes han hecho que tan interesantes colonias, cuya cabecera principal es la ciudad de la Carolina, en lugar de progresar como debían hayan sufrido una decadencia espantosa, especialmente desde algún tiempo a esta parte. Son 13 aldeitas que se encuentran hoy destruidas, algunas de ellas desde la guerra de la Independencia, como la de Arellano sobre el camino Real, que fue quemada por los franceses. La mayor parte ha sido abandonadas por los colonos, como la de las Correderas, que ya no queda ninguno, habiéndose visto forzados a vender las maderas y las tejas y a alejarse de albergues tan ingratos. A no haber sido sido por circunstancias causales como el progreso de la miseria y otras, estaría ya restablecida del todo el inmenso desierto que arrancó a la naturaleza salvaje Carlos III; y ni el convento que en él fundara el cenobita carmelita San Juan de la Cruz quedara en aquellos nuevos despoblados. El progreso en la destrucción ha sido tan rápido que hasta el pilar de abrevadero a la salida de Despeñaperros era inmensa utilidad ha desapericido, y sus aguas, esparcidas por aquellas cuestas, no prestan ya el beneficio que ante ofrecían, siendo asñi que una suma despreciable pudieránse volver a recoger.

La ruina de estas colonias ha probenido de haberles sido sustraido el fondo o capital destinado a complementarlas y a someter su desarrollo. Aquel recurso fue tomado por el Gobierno de Carlos III del Tesoro nacional y aplicado a aquel objetivo exclusivo como consignación propia, y ha sido un absurdo improducente el aplicar aquel fondo especial a ninguna otra coas. Este pozo insondable, esa sima sin fondo del llamado crédito público, las garras de las hidras que absorbieron el germen permanente del desarrollo de aquellas colonias, mataron un pensamiento de utilidad tan notoria, y aunque se reconoce el daño se dice estóicamente: el mal está ya hecho.

Más la reparación es fácil. Cierto es que varias fincas del fondo colonial está ya enajenadas, ¿pero faltan en los bienes nacionales para indemnizarlas, puesto que fueron sustraidos a su objeto? Si las fincas valían por ejemplo 13 milllones de reales, repóngase este valor aunque sea en otras más adecuadas al objeto.

La restauración de esta Banco de colonización o agrícola exige reglas particulares para su aplicación. Ante todo, la población de la Carolina necesita, con otro nombre, el Jefe político subalterno que le establecieron las Cortes del año 1820 y la adopción de un plan razonado y de rígida censura e intervención. Aquel capital, aplicado reproductivamente y aumentado por varios medios fáciles, alcanzaría a henchir rápidamente la población y a propagar el cultivo en la vasta extensión del territorio de que nos ocupamos; limitándose por ahora a decir que fue un absurdo haber contado las colonias por nuevas poblaciones, por la línea divisoria entre Jaén y la Mancha, dejando a Almuradiel y su territorio a esta parte. Tales divisiones eran propias de los tiempos feudales, cuando cada provincia formaba un Estado distinto. Hoy la cara de Dios enseña del antiguo reino de Jaén, como punto divisorio, debe colocarse en el fin del término de Almuradiel, y ser la línea de límites de las nuevas poblaciones y de la parte adyacente colonizable hacia la Mancha, y más siendo vertiente que completan los valles que descienden a Betis.

La primera necesidad, la urgencia más perentoria para aquellos distritos es la recomposición de los caminos por ambos costados de la sierra desde la Carolina a San Lorenzo en la Mancha, y el de Socuera hasta el Viso del Marqués, cruzándole así y dividiéndole en cuatro cuarteles principales. La restauración y fomento de aquellas hermosas comarcas solo reclama la voluntad y el discernimiento de los gobernantes.

No tenemos la pretensión de que en el estado actual se resuelva el pensamiento de que acabamos de ocuparnos; pero si conviene al interés generarl que vaya haciéndose opinión de un asunto que a fin ha de resolverse en pro de las ideas que acerca de él ha emitido todos los hombres de algún valor que ha tratado acerca de la conveniencia de aumentar la población de España, mucho más sí, como es de esperar, tienen éxito favorable los trabajos que actualmente se están haciendo para trazar el ferrocarril que debe atravesar aquel vasto y abandonado territorio. (Correo de Andalucía). Gaceta de Madrid, núm. 228, de 16 de agosto de 1858.