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sábado, 30 de marzo de 2019

DIEGO FERNANDEZ DE MEDINA Y LA FUNDACION DE LA ERMITA DE SAN GAUDENCIO MARTIR. APROXIMACION HISTORICO-ARTISTICA A LA CONSTRUCCION DE UN EDIFICIO RELIGIOSO EN LA TRANSICION ENTRE LOS SIGLOS XVIII Y XIX (I)


Publicación Sociocultural desde Alhaurín el Grande. Año IV. Núm. 10. FEBRERO-MARZO 2005
Valle del Guadalhorce, Tierra de Miel y Sol, de Luz y Color y de Gente Trabajadora

DIEGO FERNANDEZ DE MEDINA Y LA FUNDACION DE LA ERMITA DE SAN GAUDENCIO MARTIR. APROXIMACION HISTORICO-ARTISTICA A LA CONSTRUCCION DE UN EDIFICIO RELIGIOSO EN LA TRANSICION ENTRE LOS SIGLOS XVIII Y XIX (I)


SALVADOR DAVID PÉREZ GONZALEZ.
Licenciado en Historia, Doctor en Historia y Experto Universitario en Patrimonio y Gestión Cultural
La presencia de antepasados de Diego Fernández de Medina en Alhaurín El Grande está constatada ya desde época casi tan temprana como la propia incorporación de la villa a la Corona. Procedentes de Extremadura, Rodrigo Alonso Fernández Cortés y Bárbara Gónzalez García, naturales de Ciudad Rodrigo y la Rivera, respectivamente, se instalaron en nuestra localidad, constando el nombre del primero en la reforma de los Repartimientos de 1492. Otra rama de esta misma familia la encontramos en época coetánea Mijas, lugar donde se encontraba avecindado Diego Fernández de Zalamea, padre del anteriormente citado Rodrigo Alonso.
La antigüedad e hidalguía de linaje, así como la condición de descendientes de los ganadores de la villa es un hecho del que se muestran especialmente orgullosos algunos de los miembros de la familia Fernández de Medina, que no dudan en proclamarla en numerosos documentos públicos fechados en el siglo XVIII,  mostrándonos la mentalidad de la época y la importancia que conceptos como el de la limpieza de sangre tenían para los hombre de la Edad Moderna.
Diego Fernández de Medina nació en Alhaurín El Grande en 17251, en un ámbito cultural y económico propios de los de una familia hidalga dedicada a la explotación agropecuaria en el marco de la Andalucía de la Edad Moderna.
Hijo del matrimonio formado por Antonio Nicolas Fernández de Medina y de Ana Rosalía Sánchez Martín sus primeros pasos lo encaminaron hacia el Convento de Santo Domingo de Málaga, donde realizó sus primeros estudios. Muy posiblemente, la relación familiar existente con el presbítero alhaurino Francisco Fernández de Medina (con quien mantuvo un fuerte, aunque a veces tenso vínculo a lo largo de toda su vida) tuvo una vital importancia en la elección de la carrera eclesiástica del joven Diego Fernández de Medina2.
Gracias a un certificado de bautismo que expide en Málaga en 1757, conservado en el Archivo Catedraliceo, sabemos que en dicho año ocupaba el cargo de Teniente de Cura de la Parroquia de los Santos Mártires. Su relación con la ciudad durante estos años será muy estrecha, apareciendo su nombre vinculado a entidades religiosas como las de la Santa Escuela de Cristo de la Iglesia de San Felipe Neri (de la que ocupó el cargo de Obediencia en 1759), el Convento de Carmelitas Descalzas de San José, o los Stª Mª de Ángeles y Santo Domingo (de los que era síndico)3. En el propio ámbito de la Parroquia de los Santos Mártires, donde como hemos visto desorrallaba su ministerio, fue miembro de las Hermandades de los Dolores y el Rosario de la Concepción y Remedios, habiendo sido Hermano Mayor de ambas corporaciones e incluso fundador de la segunda de ellas.
Tras su estancia en Málaga se traslará a Almachar, pueblo del que será párroco dos años y más tarde a Riogordo (en el que ocupará el curato durante diez). Su siguiente destino, será la localidad costera de Benalmádena, villa en la que permancerá al frente de la Iglesia de Santo Domingo entre octubre de 1771 y abril de 1780, fecha en la que ascendió a uno de los Beneficios de la Parroquia de Alhaurín El Grande.
Su labor en nuestra localidad será especialmente fructífera, realiando numerosas actuaciones redundaron en beneficio de la población. Tal vez la más destacada fuera la de donar la casa que le correspondía por su cargo, junto a la Iglesia de Ntrª Srª de la Encarnación para que fuera utilizadda como cementerio.
Diego Fernández de Medina fue nombrado sucesor del mayorazgo fundado por su tío Francisco Fernández de Medina en 1776, si bien con carácter provisional, cargo en el que permanecerá hasta el 17 de julio de 1804 firma documento en el que cede este cargo a D. Manuel Gómez Fernández Santaella.
Los años van pasando y la debilidad física del clérigo crece. El 14 de abril de 1793 llegó incluso a tomar los sacramentos y a otorgar un testamento del que lamentablemente nada nos ha quedado. A pesar de esto la abundante documentación generada por él nos muestra que aún a tan avanzada edad su presencia en la vida de la localidad y en sus asuntos y negocios familiares era muy importante y activa.
Su muerte debió acaecer entre 1811 y octubre de 1813, momento en el que tenemos constancia de que Francisco Marzo y Torres (otro destacado sacerdote alhaurino), ocupaba ya el cargo de Beneficiado más antiguo de la Iglesia Parroquial, que durante tantos años estuvo en posesión de Diego Fernández de Medina.
La Ermita de San Gaudencio Mártir de Alhaurín El Grande
El Papa Pío VI concedió a Diego Fernández de Medina mediante una Bula el cuerpo incorrupto de San Gaudencio, soldado de una cohorte romana que vivió durante el mandato de los emperadores Diocleciano y Maximino, siendo martirizado y enterrado en las catacumbas del Pontiano. El cuerpo, vestido ricamente salió de Roma al mismo tiempo que otros tres mártires destinados al príncipe de Parma, al arzobispo de Milán y a una hermana del rey de Francia4.
Costeados los gastos del traslado por Diego Fernández de Medina la reliquia llegaría a la villa en el año 1790, permaneciendo guardada en el oratorio privado situado en su vivienda junto a una imagen de Ntrª Srª de los Dolores y otros objetos religiosos. Sin embargo, la determinación de construir una Ermita en la que venerar las reliquias del Santo le llevó a destinar un solar de su propiead para este fin. Sobre un solar de forma rectagular, con unas dimensiones aproximadas de 15x4,45 metros (dieciocho varas de longitud y seis y media de anchura, según consta en la documentación consultada) ubicado en la intercesión de calles Real y Cruz se levantará el edificio.
Para el exorno de la Ermita, Fernández de Medina dejó en su testamento de 17935 todas las reliquias y alhajas que yo tengo en dicho oratorio prohibiendo expresamente que se destinasen para otra Iglesia. El documento nos deja descrita la estructura interior. El Altar Mayor estaría presidido por Virgen de los Dolores de su oratorio, que debía ser colocada en un camarinsito desentemente y sin mucho costo bajo el que se situaría el cuerpo de San Gaudencio. El panorama iconográfico de este espacio sería completado por un Crucificado.
Las imágenes de Santa Teresa y Santa Antonio de Padua se situarían en los laterales del edificio en retablos de repisa, así como una reliquia de Lignum Crucis. Asimismo, el edificio contaba para su adorno con dos pinturas de San Cayetano y San Dionisio y tres láminas de cobre una con la cara del Salvador y la otra de Santa Teresa su retrato y otra (…) de San Antonio de Padua.
De entre los demás objetos que donó el religioso destacaremos dos alfombras, dos candelabros de plata (cuyo peso cifra el testamento en más de tres libras), la campana para la espadaña (gravada con el nombre de San Gaudencio, titular de la Ermita) y un órgano destinado a las  funciones religiosas. Dentro del campo de los destinados exclusivamente para uso litúrgico dotó al nuevo templo de numeroso vestuario de altar, casullas y un juego de cáliz, campanilla y vinagrera (éstos últimos, todos de plata).
Para el cuidado de la capilla, Diego Fernández de Medina instituirá la figura del patrono, encargado de culto del Santo, Aseo Y Limpieza desu Altar, y elaseyte dela Lampara. El cargo conllevaría el derecho a habitar la casa contigua a la Ermita, junto a una renta de mil reales (que debían emplearse en mantener el culto del edificio). Una de las principales facultades del patrono era la de designar a su sucesor, de manera que el puesto debía quedar siempre dentro de la familia Fernández.
Bajo la reliquia del Mártir se encontraba la bóveda de los patronos, pequeño espacio al que se accedía por una pequeña escalerilla de metro y medio situada detrás del altar mayor. A principios del siglo XX existían en la bóveda cuatro nichos6, sin que desgraciadamente podamos dar más detalles. Resulta relativamente curiosa la construcción de una bóveda para enterramientos en 1793 cuando ya desde el reinado de Carlos III se había efectuado la prohibición de enterrar cuerpos en el interior de los templos, hecho que debería hacernos reflexionar acerca de la escasa efectividad de determinadas medidas tomadas por la Corona.
La peculiar situación de pequeño templo, concebido como privado y comunicado con la casa del patrono facilitaría peculiaridades en su diseño. La más curiosa, tal vez fuera la construcción e un coro o tribuna asistir a la misa en una situación privilegiada. En este mismo espacio se ubicaría también un órgano para el servicio de funciones religiosas y una escalera de madera que se comunicaba a la nave del templo. El coste de la construcción de la Ermita fue de sesenta mil reales, siendo levantada por el maestro de obras Francisco Sánchez Díaz7.

NOTAS
1CASTILLO BENITEZ, J., Historia de la Villa de Alhaurín El Grande (Málaga), 3ª Ed., Málaga, 1996, pág. 162.
2  Para conocer detalladamente la biografía de Diego Fernández de Medina, confróntese PEREZ GONZALEZ, S.D., La familia Férnandez de Medina y el patronazgo del Convento-Hospicio Franciscano de Alhaurín El Grande (Málaga), Actas del Simposio Cuatro Siglos de presencia de los Franciscanos en Estepa.
3  Los síndicos eran los encargados de recabar donaciones en metálico para las fundaciones religiosas.
4  MARZO Y SANCHEZ, I., Historia de Málaga y su Provincia, Málaga, 1851, Tº II, pp. 142-143.
5 (A)rchivo (P)rivado de SDPG, Fotocopia del Testamento de Diego Fernández de Medina otorgado el 4 de septiembre de 1793, fº 624 y sgts. Las frases que aparecen en el texto en cursiva y entre paréntesis citas textuales de la documentación consultada.
6 PEREZ FERNANDEZ, M., Cosas de mi pueblo, SUR 18-X-1981. Son de destacar la interesante serie de artículos que este autor ha publicado en prensa dando a conocer diferentes aspectos acerca de este edificio.
7 CASTILLO BENITEZ, J., op. cit., id.

viernes, 29 de marzo de 2019

LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACION. APROXIMACIÓN HISTORICO-ARTISTICA EN EL V CENTENARIO DE SU ERECCIÓN CANÓNICA COMO PARROQUIA (I)


Publicación Sociocultural desde Alhaurín el Grande. Año III. Núm. 9. DICIEMBRE 2004-ENERO 2005
Valle del Guadalhorce, Tierra de Miel y Sol, de Luz y Color y de Gente Trabajadora

LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACION. APROXIMACIÓN HISTORICO-ARTISTICA EN EL V CENTENARIO DE SU ERECCIÓN CANÓNICA COMO PARROQUIA (I)


SALVADOR DAVID PÉREZ GONZALEZ.
Licenciado en Historia, Doctor en Historia y Experto Universitario en Patrimonio y Gestión Cultural
La Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación cumple durante el año 2005 el Quinto Centenario de su erección como Parroquia. Con el objetivo de acercanos al conocimiento de la historia y el arte este singular edificio, así como el de analizar la trayectoria de la institución parroquial y del clero encargado de su culto, iniciamos con este una serie de artículos que tratarán de descubrirnos algunas de las claves de su proyección en la sociedad alhaurina durante estos siglos.
Primeros datos: Referencia a la Iglesia y eclesiásticos en los Repartimientos de 1492
La presencia de la Iglesia de Alhaurín El Grande, entendida en el doble sentido de institución y lugar física, figura ya en la reforma de los Repartamientos efectuada por el Bachiller Serrano en 1492. En este documento, realizando para distribuir entre los pobladores llegados tras la Reconquista las tierras y casas de la villa, se nos muestra la importancia y el papel social jugado por la religión en la época. A las concesiones de tierras, debidamente señaladas y comparadas en el cuadro que acompaña a este artículo, hemos de añadirle la de una casa situada junto al templo y que debía estar exenta por el resto de sus lados, ya que sólo consta que lindara con el templo e con las calles, estando situada frente a la casa del repoblador Juan García Pastor1.
Con casi total seguridad podemos suponer que esta vivienda debía estar destinada por los religiosos que habitasen desde entonces Alhaurín, de forma que, muy posiblemente, cumpliese con las funciones especificadas para la casa concedida en el Repartamiento de la cercana localidad de Álora, que señala su uso para que pueda morar el cura o capellán que sirviere la dicha yglesia, subsediendo de uno a otro, e que ninguno delos non la pueda vender ni enajenar salvo repararla o bientratarla en tanto que en ella viviere2.

Cuadro comparativo de la dotación de tierras por la Iglesia contenidas en los Repartimientos de 1492 de Alhaurín, Mijas, Coín y Álora
                                   Alhaurín                   Mijas                          Coín               Álora
Tierras de secano                30                       40                               100                 38
(en fanegas)
Tierras de riego                   5                          1                                    -                   1
(en aranzadas)
Huertas                                 3                       -                                    9        2 huertas
(en aranzadas)
Viñas                                     1                       -                                    -                     -
(en aranzadas)
Olivos                                    35                    -                                    -                     -
(en aranzadas)
Fuente. PEREZ GONZALEZ, S.D., Alhaurín El Grande: Reconquista, Repartamientos e incorporación a la Corona de una villa durante el Reinado de los Reyes Católicos. Ponencia presentada al Congreso Internacional Isabel la Católica y su Época, celebrada en Valladolid, Barcelona y Granada en Noviembre de 2004).

Si bien no conocemos el número ni categoría de los religiosos ocupados en los quehaceres y deberes eclesiásticos de los alhaurinos en este período, si sabemos que al menos contaba la villa con un Beneficiado, ya que el Repartamiento nos da el dato de que Diego de Sevilla, padre del Benefiçiado había adquirido con anterioridad en 1492 una vivienda que fue repartida posteriormente al caballero hidalgo de origen portugués Juan García de Cárdenas3.
La construcción de la Iglesia Parroquial
La Iglesia aparecerá ya definitivamente constituida en la Bula de creación de los Beneficios y Oficios del Obispado de Málaga otorgada por el arzobispo de Sevilla Diego Deza, de la que se cumplen 500 años en 2005. Según este documento contaba con el anejo de Churriana, estando dotada de dos beneficiados y una sacristía4. En la reforma parroquial llevada a cabo por Julio II en 1510, la Parroquia es puesta ya bajo el patrocinio de Ntrª Srª de la Encarnación, advocación que seguirán la mayoría de los templos de la zona. Según algunos autores se trataba con esta elección de exaltar la divinidad de Jesús frente a la población musulmana, de forma que, en palabras de López de Coca se les negara a los cristianos nuevos o moriscos cualquier concesión de tipo sincretista5.
Es de suponer que la ubicación del templo fuese, como en la mayoría de los casos, la antigua mezquita de la población, ya que esta antiquísima práctica fue seguida por los Reyes Católicos, quienes, además dotaron a las nuevas parroquias de utensilios y ornamentos6. Otra hipótesis es la que nos da el Diccionario Madoz, que afirma que el templo está situado sobre el area de un antiguo cast. Arabe, a cuyo centro corresponde su altar mayor, habiendo sido construida en el comun orden de la arquitectura de la decadencia gótica7. La actual estructura de la Parroquia, dividida en tres naves podría datar de la época 1518-1540, en la que varios miembros de la familia Riario ostentaron el cargo de obispos. Durante su pontificado al frente de la curia malagueña instituyeron esta morfología estructural para las parroquias de las diócesis. Una prueba de que esta hipótesis podría ser cierta es la fecha de terminación de la obra de la Iglesia, al parecer concluida en 15538, si bien otras fuentes señalan un momento impreciso posterior afirmando que fue fundada bajo el reinado del Felipe II9 lo que implicarían necesariamente su ubicación cronológica con fecha posterior a 1555.

NOTAS
1Transcripción de los Repartimientos, en CASTILLO BENITEZ, J., Historia de la Villa de Alhaurín El Grande, 3º Ed., pag. 82.
2 BEJARANO PEREZ, R. Los Repartamientos de Álora y Cártama, Málaga, 1971, pág. 97.
3 Transcripción de los Repartamientos, op. cit. pág. 83.
4 EISMAN, E.L., Traducción de una Bula de la Catedral de Málaga, Jábega, núm. 41, 1983, pp. 17-22.
5 LOPEZ DE COCA Y CASTAÑER, J.E., La frontera y el fin de Al-Andalus, en LACOMBA ABELLAN, J.A. coord. Historia de Andalucía, Granada, 1996, pag. 205.
6 SUBERBIOLA MARTÍNEZ, J., Política arquitectónica de los obispos de Málaga tras la conquista, Baetica, núm. 19 (II), Málaga, 1997, pag. 73.
7 MADOZ, P., Diccionario Geográfico estadístico de España, Madrid, 1846, Tº I, pág. 603.
8 La destrucción del Archivo Parroquial durante la pasada Guerra Civil y la ausencia de protocolos notariales de Alhaurín relativa a la época hacen muy difícil conocer cualquier dato fiable acerca del edificio anterior a la década de 1590. Apenas si nos han quedado las notas manuscritas de algunos libros que fueron sacadas por los miembros de la Hermandad de Ntrª. Srª. de Gracia, de las que hizo relación Manuel Pérez Fernández en su interesante obra Nuestra Señora de Gracia, Patrona de Alhaurín El Grande. V Centenario (1487-1987), Alhaurín El Grande, 1987, pág. 21.

jueves, 28 de marzo de 2019

UN DESAFORTUNADO VIAJE DE CADIZ A ALHAURIN EL GRANDE. LA MUERTE DE BARTOLOME COSTELLO Y FALLON (1821)


Publicación Sociocultural desde Alhaurín el Grande. Año III. Núm. 8. OTOÑO 2004
Valle del Guadalhorce, Tierra de Miel y Sol, de Luz y Color y de Gente Trabajadora

UN DESAFORTUNADO VIAJE DE CADIZ A ALHAURIN EL GRANDE. LA MUERTE DE BARTOLOME COSTELLO Y FALLON (1821)



SALVADOR DAVID PÉREZ GONZALEZ.
Licenciado en Historia, Doctor en Historia y Experto Universitario en Patrimonio y Gestión Cultural
La Historia de las Mentalidades, surgida a mediados de la década de los años 50 en Francia, tiene por objeto el estudio de las creencias, mitos y comportamientos colectivos inconscientes desarrollados en las sociedades a lo largo de los siglos. Autores como Braudel, Lefebvre, Huizinga, Duby u otros pertenecientes a la denominada escuela de Annales, dedicarán gran parte de sus investigaciones al análisis histórico de fenómenos como la familia, el amor, la sexualidad o la muerte, centrándolos principalmente, en el marco cronológico de la Edad Moderna.
Es bajo este enfoque, aunque lógicamente con unas pretensiones menos ambiciosas, como pretendemos analizar un hecho, aparentemente intrascendente, acaecido en Alhaurín durante el primer cuarto del siglo XIX. El 14 de noviembre de 1821 fallecía en nuestra localidad Bartolomé Costello y Fallón, siendo enterrado en la Ermita de San Sebastián. Tanto su estela sepulcra, aún conservada en la sacristía, como el destacado lugar de enterramiento, el Altar Mayor, nos muestran el importante rango socioeconómico de un personaje, del que, hasta ahora, no teníamos noticias. ¿Quién era? ¿Qué lazos le unían a Alhaurín El Grande?
La familia Costello y su establecimiento en Andalucía
La familia Costello se asentará en Cádiz en la segunda mitad del siglo XVIII procedente de Irlanda. El padre del protagonista de nuestro estudio, Bartolomé Costello Dill´pon, debió de nacer alrededor de 1755 en Cloonfaghna Reyno de Yrlanda, siendo hijo de Tomás Costello e Ysma Dillón1. Otros documentos nos  informan que esta población se encontraba en la baronía de Costello. Cloonfaghna (que, por otra parte, tal vez sea una transcripción errónea del escribano) sería, en cualquier caso, una minúscula aldea de la que no hemos logrado encontrar datos. El carácter extremadamente rural de Irlanda, o el hecho de que pudiera tratarse de un enclave actualmente desaparecido (muchas poblaciones quedaron deshabitadas a causa de la emigración que produjo la gran hambruna de 1845-1847 en el país) nos explicarían la ausencia de referencias.
Por el contrario, si sabemos que la baronía de Costello estaba situada en el condado de Mayo, al noroeste del país. Tomoa su nombre de Mac Costello, linaje normando que se asentó en Irlanda en el siglo XI2. Nada conocemos del establecimiento de este personaje en la próspera Cádiz del siglo XVIII. Sin lugar a dudas, la ciudad, volcada en el comercio con la América española y con una importante colonia extranjera sería un marco idóneo para las actividades mercantiles que desarrollará. Con apenas 15 años, el joven irlandés contraerá matrimonio con Emilia Fallón, hija de una familia de comerciantes asentada ya a comienzos de este siglo en varias localidades de la bahía. La ceremonia tuvo lugar el 20 de octubre de 1770 en Sanlúcar de Barrameda, de donde era natural la contrayente3.
El paso del tiempo convierte a Bartolomé Costello en un próspero hombre de negocios, ya que su nombre figura al frente de una compañía de comercio marítimo dueña de varios barcos. En 1791 la famlia residía en el gaditano barrio de las Angustias, concretamente en la calle Magdalena, siendo padres de seis hijos4.
Bartomé Costello y Fallón
Será este el contexto social en el que vendrá el mundo Bartolomé Costello y Fallón, el 26 de junio de 1776. El niño fue bautizado el mismo día de su nacimiento en la Parroquia del Sagrario de la Catedral de Cádiz, siendo apadrinado por Lorenzo Estrange, y actuando como testigos Julián Flemino y Jacobo Gough5.
Nada conocemos de la infancia y la juventud de este personaje. La próspera y cosmopolita ciudad donde habitaba se convertirá en epicentro de la vida nacional de comienzos del XIX. La llegada de los navios franceses derrotados en Trafalgar, el asedio napoleónico, la reunión de las Cortes, la jura de la Constitución de 1812, las primeras repercursiones en la actividad comercial del inicio del proceso de independencia de las colonias americanas. Todos estos acontecimientos acaecidos en Cádiz debieron interesar, preocupar y afectar, sin duda, a Bartolomé Costello.
Mientras tanto, y por el fallecimiento de su padre (y, tal vez, de otros hermanos mayores), Bartolomé se convierte en el principal socio de Costello Hermanos, firma dedicada al comercio marítimo y terrestre. En la Compañía trabajarán también, sus hermanos Miguel y Juan, aún menores de edad en 1821, y su primo Edmundo Costello. Como salario recibían considerables sumas que nos demuestran la prosperidad del negocio. Cobraban, concretamente entre 15.000 y 25.000 reales anuales.
La muerte de Bartolomé Costello en Alhaurín El Grande
El 23 de junio de 1820 Bartolomé Costello otorga un poder para testar a nombre de su madre y de Edmundo Costello, ya que declara encontrarse soltero y sin hijos. En el documento, manifiesta hallarse Con regular salud, y por la Divina Misericordia en mi libre juicio, lo que nos demuestra que tal se encontrase ya próximo a enfermar. Un año y medio más tarde, en 1821, se hallaba convaleciente en Alhaurín El Grande. Antes de morir, dictó un escrito en el que aumentó considerablemente los beneficios que su primo, Edmundo Costello, debería recibir por la liquidación de la Compañía de comercio (concretamente doblándolos, al pasar del 20 al 40%). Igualmente donó al criado que le acompañaba, llamado Juan Alberto lasuma de trescientos Pesos fuertes, por remuneración a los buenos servicios que siempre le prestó, y singular por la eficacia sima como quelo asistió ensu ultima enfermedad.
El 13 de noviembre de 1821 falleció de resultas de un accidente. Al día siguiente, según consta en la copia de la partida de defunción enviada a Cádiz por el curo colector, Francisco Cortés y Fernández, este religioso da fe de haver muerto y enterradose en la Hermita llamada de Sn. Sevastian de esta villa a Dn. Bartolome Costello Fallon nat.l dela Ciudad de Cadiz hijo de Dn. Bartolome nat.l de Yrlanda, y de Dª Emilia nat.l de Sn. Lucas de Barrameda en el día catorce de Nove. de mil ochocientos veintey uno con toda Ponpa y Solemnidad. No será hasta el 17 de noviembre cuando su sobrino Bernardo Sheil, que se encontroba en la localidad, se dedica escribir a Emilia Fallón para comunicarle la noticia.
La súbita muerte de Bartolomé, así como la de Juan José Rubio, escribano ante el que había otorgado el Poder para testar en Junio de 1820 (que murió sin firmar el documento) provocará un importante retraso en el reparto de la herencia, aunque, finalmente Emilia Fallón y Edmundo Costello, lograrán redactar un testamento por vía de poder otorgado el 23 de enero de 1823 ante Joaquín Rubio, hermano del escribano fallecido.
Algunas consideraciones y preguntas sin resolver
La emigración irlandesa a España fue un fenómeno relativamente frecuente durante la Edad Moderna. Motivos económmicos, religiosos o políticos (la isla se hallaba bajo dominio británico) provocarán este movimiento poblacional. Por otro lado, es un hecho contrastado la presencia en Alhaurín de numerosos extranjeros dedicados al comercio (casi todos vecinos de Málaga), que poseían aquí propiedades y casas de recreo. Pedro Quinlin, Juan Kleutze, Timoteo Power o Isabel Elliot son solo algunos de los nombres que la documentación coetánea nos aporta. Antes estos hechos, cabe plantearse múltiples preguntas que, desgraciadamente, aún no podemos responder.
¿Por qué motivo viajó Bartolomé Costello a Alhaurín El Grande? En su Poder de 1821 consta que se hallaba regular de salud ¿Vino, tal vez, a sanar alguna dolencia en las conocidas aguas medicinales de nuestra localidad (pese a que aún no se había construido el balneario) o se trató solo de una visita familiar?¿Quién era su sobrino Bernardo Sheil y que relación guardaba con la localidad? ¿Por qué fue enterrado Bartolomé Costello en la Ermita de San Sebastián cuando el cementerio se encontraba en la Parroquia? ¿Acaso era él o su sobrino miembros destacados de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, o habían contribuido de alguna manera al cuidado o adorno del templo? Y, por último, ¿Es sólo una coincidencia que el viaje de Bartolomé Costello a Alhaurín se produzca en 1821, durante el Trienio Liberal o tiene algún tipo de significado político, en cuyo caso podría ser respuesta de posibles posiciones cercanas al absolutismo del fallecido?


NOTA
Las frases que aparecen en el texto en letra cursiva y entre paréntesis son citas textuales de la documentación consultada para elaborar este artículo.
1(A)rchivo (H)istórico (P)rovincial de (C)ádiz. Leg. CA/1646. Testamento de Bartolomé Costello Dillón. 13 de marzo de 1773. Fº 654.
2 Cfr. MAC LYSAGHT, M., The surnames of Ireland, Dublin, 1985.
3 AHPC. Leg. CA/1646 op. cit. Fº 655.
4 (A)rchivo (M)unicipal de (C)ádiz. Padrón de Extranjeros (1791).
5 (A)rchivo (C)atedraliceo (H)istórico de (C)ádiz. Libros de Bautismo de la Parroquia del Sagrario. Tº 74, Fº 173.
Para el resto de los datos de nuestro estudio hemos utilizado el Poder para testar otorgado por Bartolomé Costello. AHPC. Leg. CA/3188 Fs 1489-1497 y el Testamento en virtud de Poder de Bartolomé Costelló. AHPC. Leg. CA/3192. Fs 147-165.

viernes, 22 de marzo de 2019

HISTORIA DE LA REINA DE ALHAURIN EL GRANDE: NUESTRA SEÑORA DE GRACIA. ALGUNAS DE LAS FECHAS MÁS DESTACADAS


Publicación Sociocultural desde Alhaurín el Grande. Año III. Núm. 8. OTOÑO 2004
Valle del Guadalhorce, Tierra de Miel y Sol, de Luz y Color y de Gente Trabajadora

HISTORIA DE LA REINA DE ALHAURIN EL GRANDE: NUESTRA SEÑORA DE GRACIA. ALGUNAS DE LAS FECHAS MÁS DESTACADAS



SALVADOR DAVID PÉREZ GONZALEZ.
Licenciado en Historia, Doctor en Historia y Experto Universitario en Patrimonio y Gestión Cultural
1485. La primitiva imagen de Nuestra Señora de Gracia fue concesión de los Reyes Católicos al efectuar la reconquista de Alhaurín El Grande.
1604. Se arregló una mano de la Patrona, que necesitaba de retoque. Se había roto.
1608. La imagen se coloca en una hornacina. Se construyó en el altar mayor.
1640. El Beneficiado de la Parroquia Andrés Hurtado deja en su testamento otorgado el 11 de mayo de 1640 tres misas a Nuestra Señora de Gracia.
1654. Don Rodrigo de Eslava, canóniga de la Catedral de Málaga, obtuvo del Papa Inocencio X muchas indulgencias para los 72 hermanos de Gracia.
1683. Juan Benítez costeó la media luna de plata que tiene la imagen a sus pies.
1708. Se reformó la Hermandad.
1719. El vecino Juan de Madrid deja a la Hermandad dos hachas de tres libras de cera cada una.
1748. Pedro Alejandro Fernández de Medina y su mujer María Beltrán dejan en su testimonio un novillo para que con el importe de su venta se contribuyera a la construcción del camarín de Nuestra Señora de Gracia, así como un anillo para la imagen. Posteriormente revocarán la donación del anillo, mandando que el importe de la venta del novillo se repartiera a favor de los cultos de Nuestra Señora de Gracia y San Antón.
1753. El día 15 de Agosto se colocó la Virgen en el camarín situado en dirección al púlpito, el cual desapareció al ampliar el templo en 1863, costando este antigo camarín treinta y tres mil reales. Los comisionados de dicha obra, que constaba además de una bóveda de enterramiento para los hermanos de la Virgen de Gracia fueron el eclesiástico alhaurino y tío de Diego Fernández de Medina, fundador de San Gaudencio; Francisco Férnandez de Medina y Andrés Calvo.
2000. En solemne acto, el acalde Don Miguel de la Rosa Naranjo, entregó su vara de mando a la Virgen de Gracia proclamándose Alcaldesa de esta villa a perpetuidad.
2002. Casa Hermandad de la Virgen construida detrás de la Parroquia.
1 Pérez Fernández, Manuel, Libro sobre la Virgen de Gracia. V Centenario. Salvador David Pérez y Hermandad de Virgen de la Gracia.

jueves, 21 de marzo de 2019

VALLE DEL GUADALHORCE: UN PATRIMONIO AMENAZADO ANTE UN FUTURO INCIERTO


Publicación Sociocultural desde Alhaurín el Grande. Año II. Núm. 7. PRIMAVERA 2004
Valle del Guadalhorce, Tierra de Miel y Sol, de Luz y Color y de Gente Trabajadora

VALLE DEL GUADALHORCE: UN PATRIMONIO AMENAZADO ANTE UN FUTURO INCIERTO


SALVADOR DAVID PÉREZ GONZALEZ.
Licenciado en Historia, Doctor en Historia y Experto Universitario en Patrimonio y Gestión Cultural
En los últimos veinticinco años hemos asistido en nuestra comarca a un proceso creciente de toma de conciencia sobre la Historia, patrimonio y costumbre de nuestros pueblos. Prueba de ello sería la publicación de libros y artículos sobre los más variados temas, realizados por autores como Conejo Mir, Burgos Madroñero, J. Castillo Benítez, Bartolomé García-Guillén, V. Gallero Galván, J.A. Urbano Pérez, Pedro Dueñas, José Baquero Luque o Carlos Gozalbes Cravioto (además de un larguísimo etcetera). Estos son sólo algunos nombres de los que han trabajado o trabajan desde ámbitos tan distintos como la historia local, las investigaciones universitarias o las publicaciones científicas en revistas especializadas. Sus estudios fueron los primeros en el conocimiento de nuestro pasado y, junto con el acceso masivo de los jóvenes a la Universidad, sentaron las bases de la situación actual.
Si a este hecho añadimos el reciente nacimiento de asociaciones dedicadas a la defensa, promoción y estudio de nuestra historia y patrimonio (Foro Guadalhórcete, Procure, Cartima, etc…) o el cambo de actitud de las autoridades en algunas actuaciones (ejemplos tendríamos varios, como la protección y plan de puesta en valor del Cortijo de Torrealquería en Alhaurín de la Torre, consolidación de la fachada del Palacio de Montellano en Alhaurín El Grande, creación de salas arqueológicas y museísticas en Coín, Álora o el Valle de Abdalajís, realización de Congresos, etc.) podría parecer que la situación actual es buena o, al menos, aceptable. Nada más lejos de la realidad.
Nos hallamos ante un panorama incierto, donde priman la especulación, la degradación de los yacimientos y el desconocimiento y falta de valoración de la mayor parte de la sociedad (desconocimiento y falta de valoración que, como todos sabemos son las auténticas causas que colocan a muchos espacios en la antesala de la desaparición).
Así las cosas, el necesario proceso de Investigar-Difundir-Conservar se hace muy difícil debido a múltiples causas. La necesaria puesta en valor del Patrimonio del Valle del Guadalhorce está siendo un proceso lento y salpicado de demasiadas pérdidas de las que la chimenea industrial de la Fama (Alhaurín El Grande), la Ermita de Casapalma (Cartáma) o la casa de la Calle Vicario (Coín) son sólo los ejemplos más visibles y sangrantes que percibe la ciudadanía de una realidad preocupante.
A la alegría de la apertura de Museos y Salas Arqueológicas sólo le seguirá una enorme frustración si estos espacios no sirven para una verdadera toma de conciencia del ciudadano medio (proceso en el que todavía queda mucho por hacer). Es más, existe el peligro de que las instituciones, satisfecho lo políticamente rentable o lo socialmente exigible, descuiden las necesidades reales de un área tan extensa y maltratada como es el de la Cultura en sus más amplios términos.
Si nos sabemos transmitir nuestra inquietud a la sociedad en su conjunto (y no sólo a las personas más ilustradas) la batalla estará perdida de antemano y tendremos que contentarnos con los pocos restos que nos dejen el azar y el interés público por determinados lugares.
Yacimientos que desaparecen a la luz del día, expoliadores (en mayor o menor grado) que comercian con nuestro pasado o, como mal menor, lo atesoran, carencia de Cartas Arqueólogicas, inexistencia de revista especializadas sobre la Historia, Arte y Costumbres de nuestra comarca. Congresos cuyas Actas no ven la luz por dificultades económicas, edificios que se caen o son derribados, una red de archivos locales y de instituciones muy deficinte (a veces, se convierte en una auténtica aventura el llegar hasta las fuentes documentales), poca asistencia de público a actos culturales…
Todo esto en un contexto donde se lee poco, se escribe menos y los trabajos de investigación (o incluso de opinión) que llegan a ver la luz lo hacen prácticamente con cuentagotas. Esta es la realidad que tenemos y constatamos día tras día, viendo que por desgracia pocas cosas han cambiado en nuestro campo de trabajo.
Es el momento de reflexionar acerca de lo que estamos haciendo mal, y ponemos en marcha y trabajar todos unidos (Adminstración y ciudadanos) para salvaguardar una de nuestras mayores riquezas a las generaciones futuras. Los frutos sólo llegarán con el tiempo y el esfuerzo.

martes, 19 de marzo de 2019

LA ANTIGUA FERIA DE MAYO A TRAVÉS DE DOS RECORTES DE PRENSA (1890-1928)


Publicación Sociocultural desde Alhaurín el Grande. Año I. Núm. 5. ABRIL-DICIEMBRE 2003
Valle del Guadalhorce, Tierra de Miel y Sol, de Luz y Color y de Gente Trabajadora

LA ANTIGUA FERIA DE MAYO A TRAVÉS DE DOS RECORTES DE PRENSA (1890-1928)

SALVADOR DAVID PÉREZ GONZALEZ.
doctor en Historia y Experto Universitario en Patrimonio y Gestión Cultural
Podríamos decir con bastante razón que son las tradiciones y fiestas populares las que definen, en gran medida, la identidad de un pueblo. Para comprender mejor los orígenes de la Feria de Mayo debemos tener en cuenta su inscripción dentro de un amplio ciclo festivo que se desarrollaba en consonancia con los ritmos y tiempos de la naturalez y las necesidades de una sociedad agrícola enclavada en un ámbito rural.
En nuestro localidad se celebraban dos Ferias, que, además de para la diversión colectiva servían como mercados de compra-venta de ganados. La primera de ellas, la de Mayo, tenía lugar en honor de la Virgen de Gracia y la segunda, la de Septiembre, por San Miguel.
Con el tiempo, estas fiestas perdieron en nuestro pueblo sus connotaciones religiosas y económicas, a favor de las lúdicas, único componente que persiste hoy en día.
Hemos creído acertado acercanos a ella través de dos artículos de prensa conservados en el Archivo Díaz de Escovar, fechados en 1890 y 19281.
El núcleo festivo se concetraba en el Barrio del Chorro, muy cerca de la Ermita de San Antón, donde se ubicaban el mercado de ganados y una carpa que servía para las veladas nocturnas, haciendo a veces de caseta.
El programa de actos de 1890 se extendía entre los días 23 y 27 de Mayo. El primer día y como anuncio del comienzo de las Fiestas, se realizaba un repique general de campanas y disparo de cohetes. A continuación, se inauguró una rifa. La difícil situación económica del momento la podemos apreciar en el anunico del reparto de 1.000 panes a los pobres de la población.
El día 24 de Mayo la jornada comenzaba temprano. A las diez de la mañana, función religiosa en la Iglesia Parroquial en honor de Ntra. Sra. de Gracia, patrona de la villa, siendo cantada la misa por una capilla competente y un notable predicador. A las nueve de la noche se realizaba la procesión con la imagen de la Patrona.
Los actos continuaban el 25 de mayo, con el tradicional mercado de ganados. Era este un acto muy concurrido al que asistían, casi en romería la corporación municipal, tratantes y la gran masa del pueblo, entre los que se encontraban muchos curiosos sin ningún en realizar negocios pecuarios.
A la cinco de la mañana, dos bandas de música, una de Alhaurín y la de Bomberos de Málaga tocaban Diana para despertar a la población y anunciar el comienzo del mercado. Se dirigían al Real de la Feria con el Alcalde y concejales a la cabeza. Allí, tenía lugar la apertura del mercado de ganado en San Antón.
La gran afición taurina de nuestro pueblo se refleja en los festejos, hasta cierto punto inherentes al propio programa de feria a través de la historia. En 1890 se celebraron dos corridas, los días 25 y 26. El horario de comienzo fue, como no podía ser de otra manera, a las cinco de la tarde. Las reses pertenecían a la ganadería de don Manuel Torres, de Tarifa.
El cartel estuvo formado las dos tardes por el Matador Villareal El Villa acompañado de los sobresalientes Enrique Oliver Oliverillo y Luis Roura, y los banderillos José Peral Pepete, Luis Roura Polvorilla y José Gutiérrez El Tipa. Por último, los picadores fueron Miguel Sánchez El Aceitero y Salvador Fernández Llaverito.
La Feria concluía el día 27 de mayo, cuando tenían lugar una corrida de novillos, el juego de las Cucañas 2 y la última velada de Feria.
Como hemos visto, los toros constituían uno de los actos principales de la Feria. En las Fiestas de 1923 actuó como novillero, con ganadería de Tamarón, Antonio Romero Rueda, diestro de la localidad3.
En 1928 nuestro pueblo y sus fiestas fueron objeto de un amplio reportaje en la revista malagueña Vida Gráfica, que destaca, con fotografía de portada incluida que En Alhaurín (El Grande) se festeja por este tipo a la Patrona (…) Este hermosos pueblo, tan pletórico de vida, tan lleno de luz y vegetación (…) es uno de los orgullos más legítimos de la provincia de Málaga.
A continuación el reportaje describe la procesión de la Virgen de Gracia que ha sido un éxito sin precedente. La imagen estrenando galas nuevas y el trono adornado e iluminado artísticamente recorrió la población siendo seguida por multitud de devotos.
Especialmente pintoresca es la descripción del mercado de ganados, con la que concluimos este pequeño artículo. Por la mañana, muy temprano, a las siete es la inauguración de la Feria de ganado en el monte donde está la Ermita de San Antón (…) allí acuden en alegre romería las autoridades y muchachas del pueblo (…)
Por las trochas y atajos afluyen a la planicie que sirve de Real de la feria, labriegos conduciendo a ganado. Reses de largos cuernos y andar cansino. Muletos asustadizos Yeguas que relinchan a sus rastras (…) Gitanos madrugadores, cahalanes de profesión. Se ha empezado a rendir culto a la vida: los cuadrúpedos comen avena y beben aguardientes los hombres.
1(A)rchivo (D)íaz (E)scovar. Cj. 59.
2 La cucaña es un palo largo untado de jabón o grasa e hincado verticalmente en el suelo por el que se ha de trepar para coger un premio colocado en su extremidad.
3 ESTRADA y SEGALERVA, J.L., Efemérides Malagueñas, Málaga, Imp. San Andrés, 1970, Tomo I, pág. 188.