martes, 28 de abril de 2026

MAS PROBLEMAS QUE SOLUCIONES

 

MAS PROBLEMAS QUE SOLUCIONES

España es un gran país en el que viven miles y miles de personas altamente cualificadas en hacer aquello a lo que se dedican. Poseemos el activo de brillantes científicos, ingenieros, médicos y así hasta cubrir todas las profesiones habidas y por haber, inventadas o no.

Pero en España ocurre lo que en todos los países. Sus magníficos profesionales están mal gestionados. Según se sube en el organigrama de lo público aumenta el grado de incompetencia. Esto no es casualidad, se llama política. Una ciencia que está incrustada en todos los departamentos de la sociedad, y que en todos sus estratos habrá colocado a un inepto por jefe, que generalmente ha sido nombrado al albur de hacer genuflexiones cara o espalda del cargo electo de su partido, quién a su vez ha sido elegido por los ciudadanos, normalmente, mediante el arte del engaño.

De ahí el éxito del sector privado, el cual está exento de esta perversión, más allá de casos aislados como el inevitable enchufe, de uvas a peras, del hijo, vecino o nieto de turno, atornillado a ese departamento irrelevante en el que no hace daño, pues en ello les va sus beneficios. Los méritos priman en estas empresas, mientras que, en lo público, cualquier calzamonas que se le vea a la legua, es capaz de ser nombrado director general, consejero o incluso ministro analfabeto rico en ocurrencias, con las terribles consecuencias que la realidad nos enseña a diario.

Como esta servidumbre de privilegiados, nada resolutivos, no tendrán ni pajolera idea de aquello que ha de ser su competencia, nombrarán a un alto cargo parecido en ineptitud, por supuesto también del partido, quien a su vez nombrará a un equipo de asesores puestos a dedo, y que a su vez harán lo propio con otros de libre designación. Así pues, según vayamos descendiendo hacia la base de la pirámide, irán colocándose la improductiva colección de lacayos, los aduladores, giraesquinas y palmeros. Los chupópteros, en definitiva. Con ellos, por increíble que parezca, seguirá aumentando el grado de nulidad, aunque por jerarquía comenzará a producirse la obligada bajada de los salarios, hasta llegar por fin a los cualificados funcionarios que diligentemente habrán de desempeñar el trabajo por un sueldo mileurista.

La cifra de altos cargos en España es secreto de Estado. Aun así, no hay que ser muy listo para considerar una cifra impactante que se lleve a base de mordiscos un importante porcentaje del gasto público. A esta desorbitada cantidad habrá que sumar la llamada administración paralela, compuesta por una interminable lista de afines fundaciones, organismos, entidades y despachos, untados todos ellos de generosos sueldos y dietas por la correspondiente desviación presupuestaria.

Es así como aumenta la grasa política, rica en lameplatos y tragavirotes engominados, todos ellos parasitando los presupuestos y todos ellos perfectamente prescindibles, aunque fantásticamente remunerados.

Es así como la casta y los anticasta viven a cuerpo de rajá a cargo del dinero de todos, creándonos a cambio más problemas que soluciones.

Málaga, 28 de Abril de 2020

EL GRAN ALF-ALFONSO ZM

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