Málaga, 26 de Junio de 1858. Muy animada ha sido la festividad de San Juan; la víspera en la noche dieron principio las fiestas y candeladas, tanto en los barrios como en otros puntos de la población, sin que ocurriese el menor desorden, durando hasta bien entrada la noche; en la haza de la Alcazaba especialmente hubo grande diversión con mecedores, bailes y cantares que quitaban las penas, a cuyo efecto habían puesto iluminación sus vecinos con vasos de colores y faroles, colgando además todo aquel sitio con banderas, particularmente en el que debía tener lugar la fiesta; a la Trinidad, como de costumbre, acudieron infinitas jóvenes a mojarse la cabeza en la fuente, operación que practicada a las doce de la noche, tiene la virtud de proporcionar marido a las que lo verifican con verdadera fe, requisito indispensable para no quedarse solteras.
La concurrencia a las Barrancas en la tarde del jueves fue grandísima, si bien salieron menos familias que otros años a distraerse con la alegre vuelta de los concurrentes a aquellas: el espectáculo que presentaban estos contornos eran muy animado y pintoresco, pues por todas partes se veían expediciones campestres, y los caminos llenos de personas que en carruajes y a caballo se dirigían a gozar de cuadro tan animado; ya anochecido empezaron a regresar la población, después de haber pasado el día en continuas diversiones. (Correo de Andalucía). Gaceta de Madrid, núm. 183 de 2 de julio de 1858.
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