viernes, 27 de febrero de 2026

MÁLAGA, 27 DE FEBRERO DE 1921. ACCIDENTE AEREO EN LAS FIESTAS DE AVIACION.

 En Las fiestas de aviación en 1921, se contrata para las fiestas de invierno al célebre aviador Greco, y al intrépido acróbata chileno Luis O´Page.

Carlos T. Greco, es un afamado paracaidista, argentino, aventurero por los cuatro costados. Dispone dfe un Caudron G-3 de su propiedad. En 1920 llega a Barcelona donde se instala intentando explotar las exhibiciones aéreas con su lanzamiento en paracaídas.

El Caudrón G-3 es un biplaza de entrenamiento, dotada de un motor rotativo Rhône de 80 HP, con una autonomía de 4 horas y una velocidad de más 100 km/h. Con la configuración de sesquiplano, utiliza la torsión del ala para el control lateral. Está dotao de dos derivas y de cuatro ruedas como tren principal de aterrizaje. El avión se hizo famoso al ser utilizado por Vedrines para aterrizar con él en la terraza de las Galerías Lafayette en el centro de París.

Los vuelos previstos para las fiestas no se limitarán en esta ocasión al campo de aviación sino que el piloto realizará varios vuelos sobre la ciudad, lanzando al mismo tiempo el programa de festejos. El programa recoge los vuelos para el día 3 de febrero del aviador Greco, que además de sus increíbles evoluciones se lanzará lanzará desde el aviòn un paracaída de su invención. El día 5 volará O´Page que realizará ejercicios acrobáticos. En ambos ocasiones las evoluciones estarán amenizadas por una banda de música.

El día 20 de enero llega a Málaga Carlos T. Greco, acompañado de su esposa y de O´Page. En esta ocasión llegan los aviadores da la ciudad en su propio aeroplano, dirigiéndose para aterrizar al aeródromo de El Rompedizo que la compañía Latécoère habilita desde 1919 para la línea Toulouse-Casablanca. Numeroso público contempla en las calles las admirables evoluciones que realizan sobre la ciudad antes de dirigirise al aeródromo.

Durante los días que se encuentran en Málaga, realizan los aviadores ejercicios de entrenamiento y excursiones aéreas alrededor de la ciudad para todoas aquellas personas que lo desean.

Sin embargo, las fiestas no se celebrarán según el programa previsto ya que a los pilotos contratados por la organización pronto les aparece un competidor.

El domingo 23 de enero, se celebra en La Malagueta la corrida de toros correspondientes a los Festejos de Invierno. La plaza se encuentra casi al completo cuando .... poco antes de las 3 de la tarde se cierne sobre la plaza un aeroplano que tripulan los aviadores Coutier y Baigosa. La presencia del aeroplano produce un entusiasmo indescriptible; el aparato hace evoluciones que son ovaconadas por el público, descendiendo hasta meterse dentro de la plaza...

Al mismo tiempo los aviadores lanzan prospectos donde dice Counter y Baigosa. Saludan al pueblo malagueño. Paseos aéreos sobre Málaga. 40 pesetas.

Mientras el avión se aleja, las cuadrillas hacen su aparición en el ruedo. A la salida del quinto toro, Sordo, que le corresponde lidiar a Granero aparece en el aire otro aparato. En este caso es Greco el que, incitado por el vuelo de su competidor, decide hacer un vuelo similar al anterior a los mando de su biplano.

El piloto realiza auténticas maravillas en el aire, lo que no agrada al matador que se encuentra en el ruedo, pero sí entusiasma al publico. Al final, la crónica de la corrida se recoge estos versos satíricos publicados en la prensa local: Y a acava la función/ que no resultó aburrida/ porque más bien que la corrida/ fue la fiesta de la aviación.

A partir de esa tarde los cuatro pilotos que se encuentran en Málaga inician una competencia desenfrenada por el más díficil todavía.

El 26, se anuncia una fiesta nocturna de aviación. El aviador Coutier, se ha comprometido en volar sobre la calle Larios esa misma nocjhe. Desde las 10 de las noche hay numerosísimo público por las calles del centro, todos con la mirada puesta en el cielo. Basta con que alguien sugiera vislumbrar alguna cosa en el cielo para que todo el mundo alce la vista expectante.

A las 10.30h de la noche aparece Coutier. Lleva el avión completamente iluminado, y realiza algunos vuelos rozando literalmente los tejados, al tiempo que saluda al público con una bombilla. Después de dar varas vueltas, sobre las once de la noche se dirige a aterrizar a El Rompedizo. Las ovaciones al aviador no cesan durante todo el tiempo que dura el vuelo.

Pero no acaban aquí los arriesgados vuelos de Coutier. El jueves 27, dentro del programa de festejos, le corresponde el turno de actividades a la Primera Tirada de Pichones.

En el momento que se disputa la Copa de la Sociedad, aparece en el aire como ya lo hizo en la corrida de toros, el avión de Coutier y Baigosa. Tras una pirueta, descienden con el aparato a unos 30 metros del suelo, dejando caer unas tarjetas anunciadoras de una casa de artículos de electricidad.

Cuando el avión se dispone a dar la vuelta, a la altura dfe la fábrica de esencias, el motor se para y el aparato, inclinándose de morro, se estrella contra el suelo. Los hombres allí presentes acuden inmediatamente en auxilio de los aviadores.

Al llegar al lugar de accidente, la situación es trágica. El piloto Coutier tiene numerosas astillas, de la estructura del avión, clavadas en el cuero y en la cabeza, por lo que sangra abundantemente. Baigosa no sufre lesiones exteriores aparantes, pero se encuentran totalmente conmocionado.

En un primer momento se les quiere trasladar al botiquín de la Casa de la Misericordia, para que allí reciban las primeras curas, pero encontrándose en el tiro de pichón Ricardo Bandrés, éste se ofrece a llevarlos con su automóvil a la Casa de Socorro de la Explanada de la Estación, a donde se dirigen a la mayor velocidad posible. Allí les atiende el médico Sr. Jiménez y el practicante Sr. Quesada. La situación de Coutier es tan grave, que deciden no intervenirlo, mientras que a Baigosa se le traslada en camiilla al hospital.

Mientras tanto ha llegado a la Casa de Socorro, los pilos Greco y O´Page, el jefe de la estación aéra de la compañía Latécoère, Mr. Bonfer, y los aviadores franceses que allí se encontraban. También se persona en la Casa de Socorro el juez del distrito de Santo Domingo, que se encarga de instruir las diligencias del caso. A las pocas horas fallece Coutier.

La Guardia Civil de Caballería se encarga de custodiar los restos del aparato, frente a la Fábrica de San Carlos, hasta su traslado a El Rompedizo donde quedarán en depósito judicial.

Felipe Coutier, natural de Barcelona, contaba con 26 años de edad, mientras que Eduardo Baigosa, mecánico, tiene 23 años. Los dos aviadores habían venido a Málaga desde Sevilla, donde se habían enterado de la existencia de las Fiestas de Aviación, aunque no tenían ningún tipo de contrato con los organizadores. No obstante, el Comité de Aviación les habían gestionado las autorizaciones del vuelo nocturno que realizaron sobre Málaga.

Coutier había pertenecido anteriormente a la compañía de Greco, pero posteriormente había organizado sus actividades individualmente siendo éste el principal motivo de su rivalidad. Esta rivalidad había llevado a ambos pilotos a realizar ejercicios sumamente arriesgados, como fueron los seis Loop the loop, realizado sobre La Malagueta.

El día 29, a las doce de la mañana se celebra el sepelio de Coutier, en el cementerio de San Miguel, mientras un biplano de la Compañía Latécoère sobrevuela la necrópolis, arrojando pétados de flores.

El día 3 de febrero se reúne la Junta de Festejos para estudiar la situación de las fiestas de aviaciòn de los días siguientes. Los pilotos Greco y O´Page desean que se celebren, pero debido al mal estado del tiempo y del campo de aviación, y a los luctuosos sucesos pasados se decide celebrar un sólo espectáculo aéreo el día 4.

O´Pagee es un experimentado acróbata, no en baldfe ha tenido 34 accidentes en los nueve años de piloto, habiendo salido ileso de todos ellos. En la actualidad, es el Jefe de Pilotos de la compañía Hispano-Suiza en España.

El tiempo del día de la fiesta es bastante malo, lo que desluce el espectáculo. No obstante, O´Page realiza diversas acrobacias, en un vuelo que dura algo más de 12 minutos.

El vuelo del piloto Greco incluye, como gran novedad, el lanzamiento en un paracaídas de su invención de un mono. El animal, que responde al nombre de Perico, se resiste a subir al aparato, cosa que al final consigue su dueño, no sin una larga disputa.

Inicia el vuelo Greco y a una considerable altura, Perico es lanzado al vacío. Instante después se despliega el paracaídas que Perico lleva consigo, aterrizando el mono sin daño alguno, pero terriblemente huraño. Poco después aterriza el aviador sin ninguna novedad.

Acaban aquí las últimas Fiestas de Aviación que se celebran en Málaga.

Utrilla Navarro, Luis; Historia del Real Aeroclub de Málaga, Málaga, 1998, CEDMA, Págs.. 22-26.

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